En el capítulo 13 del Apocalipsis se deja ver la intención de Satanás de perseguir a la iglesia o al resto de ella hasta el fin del tiempo. Los poderes gobernantes en la Tierra, el medio por el cual el enemigo de las almas busca alcanzar la consumación de sus propósitos, es dado a conocer en la revelación bajo el símbolo de “bestias” que surgen del “mar” y de la “tierra” respectivamente. El uso de este símbolo para representar a un poder gobernante en la Tierra es frecuentemente utilizado en la Biblia y al ser comprendido resulta absolutamente consecuente con todo el contexto del Apocalipsis.
Los poderes descritos en la profecía serán los que finalmente emprenderán una persecución contra la iglesia representada por el resto de la descendencia de ella según Apocalipsis 12:17. Claro es que ambos poderes representados por una “bestia como leopardo” y una “bestia semejante a un cordero,” son sustentados por Satanás el Diablo, el verdadero perseguidor de la iglesia. Con relación a la primera bestia se dice que: “el dragón le dio su poder, y su trono, y grande potestad’ y con respecto al segundo se dice que: “hablaba como un dragón,” lo cual permite concluir que ambos son inspirados por el mismo espíritu, es a saber el espíritu del enemigo de Dios. [Apocalipsis 13:2 y 11]
¿Cuáles son estos poderes gobernantes? ¿Qué fines busca concretar el gobierno de ellos? ¿De qué manera perseguirán al pueblo de Dios? Estas son preguntas que resultan de importancia para quienes habrán de vivir en los instantes finales de nuestra historia ya que el desenlace de la historia involucra a todos los habitantes del mundo.
Quienes deseen mantener su fidelidad a Dios se verán en gran aflicción y aprieto durante el tiempo descrito en la profecía pues el primero de estos poderes gobernantes, la bestia como leopardo, reclama la adoración de todo el mundo, en abierto desafío a la ley divina que señala que nuestra adoración sólo debe tributarse a Dios. La negativa de parte de la iglesia de rendirse ante esta insólita demanda será lo que desencadene finalmente la persecución contra ella. [Exodo 20:3]
Por otra parte, el segundo poder, representado por una “bestia semejante a un cordero,” apoya al primero “mandando a los moradores de la tierra que hagan la imagen” de la primera bestia y “hará que cualesquiera que no adoraren la imagen de la bestia sean muertos.” [Apocalipsis 13:14-15] La intención de este segundo poder es exaltar al primero, por cuanto “hace a la tierra y a los moradores de ella adorar la primera bestia.” [Apocalipsis 13:12] El hacer una imagen de la bestia y requerir adoración a ella, constituye una evidente incitación a transgredir la ley de Dios que prohibe definitivamente rendir adoración a imágenes o figuras. La iglesia de Cristo se verá enfrentada indudablemente a una situación difícil y que afectará su fidelidad a los preceptos divinos. Es en este contexto que la revelación resalta esta característica de la verdadera iglesia en el tiempo del fin: “guardan los mandamientos de Dios.” [Apocalipsis 12:17 y 14: 12]
La revelación deja ver también que la bestia “semejante a un cordero” exaltará la señal o marca de la primera bestia, aquella parecida a un leopardo, mandando a todos los moradores de la Tierra, sin distinción de posición social, religiosa o política, que acepten la señal de la bestia y se unan en la adoración mundial de ella. [Apocalipsis 13:16-17]
BESTIAS COMO SÍMBOLOS PROFÉTICOS.
Desde sus más tempranas épocas el hombre ha demostrado un espíritu agresivo hacia sus semejantes lo cual lo ha llevado a vivir en constante guerra entre naciones. La guerra es un acto irracional y por tanto los reinos o imperios que se han levantado en el mundo como resultado de dichas guerras han sido representados apropiadamente por la inspiración como “bestias” que se combaten unas a otras.
El uso de una “bestia” como símbolo apropiado para describir a un imperio emergente en el mundo es frecuentemente utilizado en el libro del profeta Daniel por ejemplo. En ese libro profético vemos que en el capítulo 7 se describe a un león, un oso, un tigre y una bestia espantosa para representar a los imperios neobabilónico, medopersa, griego y romano respectivamente. En el mismo capítulo el profeta aclara que estas “bestias” simbolizan o representan reinos emergentes en la Tierra [Daniel 7:1-7, 17 y 23]
En el mismo libro, en el capítulo 8, se refiere nuevamente el símbolo de bestias para representar a los imperios medopersa y griego. En este caso, los símbolos utilizados son un carnero y un macho cabrío respectivamente. [Daniel 8:1-8, 20-21]
¿Por qué se hace uso de este tipo de símbolos en la profecía? Sencillamente porque dado su irracionalidad, es natural en los animales atacarse unos a otros, especialmente si pertenecen a especies distintas. Muchas veces la agresividad observada en los animales, se debe a la defensa de la territorialidad, de la vida, la protección de las fuentes de alimento o sencillamente por el temor de unos a otros, lo cual los lleva a agredirse constantemente desencadenando el imperio del más fuerte y el sometimiento de los más débiles.
Resulta muy apropiado entonces simbolizar a los imperios dominantes en la Tierra como bestias que se combaten unas a otras y que dan lugar a la supervivencia del más fuerte. La historia humana confirma que en el ámbito de la consecución del poder o de la conservación de la territorialidad ha imperado por siempre la ley del más fuerte, aún en nuestros tiempos modernos. En esta lucha las naciones han vivido en constante e irracional agresión ya sea en defensa de su territorio o meramente por intereses políticos o económicos.
La historia registra el continuo luchar de las naciones, llevándonos de un imperio a otro. Así por ejemplo, el oso (símbolo de Medopersia) atacó y destruyó al león (símbolo de Neobabilonia). Por su parte, el tigre o leopardo (símbolo de Grecia) atacó y destruyó al oso, etc.
Consecuentemente, en el libro del Apocalipsis y específicamente en el capítulo 13, se hace referencia a dos imperios que emergen en la Tierra. Estos dos imperios son simbolizados por dos bestias, una parecida a un leopardo y la otra semejante a un cordero pero que hablaba como un dragón.
Del mismo modo, el Reino de Dios en la Tierra es representado por un animal, pero a diferencia de los reinos del mundo, el Reino de Dios es descrito bajo el símbolo de un animal pacífico y humilde como es el cordero. El Reino del cielo no es representado por una bestia salvaje o agresiva pues este reino no se impone por la fuerza sino por el amor.
Sobre el uso de estos símbolos un comentador refiere lo siguiente:
“Dios utiliza un diferente tipo de animal como un símbolo de Su obra. En todo el tiempo del Antiguo Testamento se usó casi invariablemente un cordero o una oveja joven para representar la obra de Dios o los planes de Dios para la raza humana. Y en el Nuevo Testamento Jesús y Su obra fueron simbolizados por un cordero, siendo su característica peculiar la perfecta inocencia, la completa falta de defensa propia, y falta de venganza por heridas recibidas o amenazadas. ¿Qué otro ser viviente es un ejemplo tan perfecto de estos rasgos divinos? ¡Y cuan completo el contraste antitético a los símbolos escogidos para representar a Satanás y su obra!
Juan el Bautista proclamó a Jesús como ‘el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.’ En el Apocalipsis el Cristo ascendido y glorificado se menciona como Cordero más de dos docenas de veces. De allí que no puede haber duda respecto a que la inspiración divina haya escogido este animal como un símbolo. Por consiguiente, todas las demás bestias usadas en la profecía pueden ser entendidas en contraste antitético con el símbolo divinamente escogido de un cordero que representa a Cristo y Su obra a favor de la raza humana.” [George McCready Price, “El tiempo del fin,” pág. 14]
LA BESTIA DE SIETE CABEZAS (Apocalipsis 13:1)
El capítulo 13 comienza diciendo: “Y yo me paré sobre la arena del mar.” Esto da entender que Juan era el que estaba parado junto al mar, sin embargo, el texto griego: καὶ ἐστάθη ἐπὶ τὴν ἄμμον τῆς θαλάσσης favorece la traducción: “Y él estaba parado sobre la arena del mar,” dando a entender que es del dragón de Apocalipsis 12 de quien habla el versículo 1 del capítulo 13. De hecho, algunas traducciones bíblicas registran este texto como el versículo 18 del capítulo 12 y no como parte del versículo 1 del capítulo 13. No obstante, desde el punto de vista del contexto, parece más lógico aplicar las palabras a la posición de Juan al momento de observar a la bestia que emerge del mar.
La bestia que Juan ve surgir del mar, por sus características, resulta semejante al dragón de Apocalipsis 12:3 y a la bestia bermeja de Apocalipsis 17:3.
Por cuanto el dragón, la bestia semejante a un leopardo y la bestia bermeja tienen similarmente siete cabezas y diez cuernos, resulta lógico concluir que están estrechamente relacionadas ya que poseen características idénticas. Las variaciones que se observan entre uno y otro símbolo, obedecen a cierto rasgo que se desea destacar del imperio o poder que representa en algún punto determinado de la cronología histórica.
El símbolo en sí, es decir, la bestia de siete cabezas y diez cuernos, es una representación del gobierno mundial que ha ejercido Satanás sobre los habitantes de la Tierra a lo largo de toda la historia. Este gobierno se ha manifestado a través de siete imperios mundiales que se han levantado entre los hombres comenzando en los días de Nemrod, el primer “rey” que la historia conoce.
El número siete indica totalidad o plenitud y por cuanto se representa al dragón o la bestia como teniendo “siete cabezas,” es razonable concluir que el símbolo apunta a la totalidad de formas que ha asumido a través de la historia el gobierno de Satanás en la Tierra, lo cual se ha traducido en el surgimiento de siete imperios históricos por medio de los cuales el enemigo de Dios ha ejercido dominio en el mundo a lo largo de todos los siglos.
Las siete cabezas, que analizaremos más adelante, representan a los siguientes imperios por medio de los cuales Satanás ha ejercido dominio en el mundo:
1. Babilonia (desde los días de Nemrod hasta aproximadamente 1955 a.C.)
2. Neo Babilonia (606 – 538 a.C.)
3. Medopersia (538 – 331 a.C.)
4. Grecia (331 – 168 a.C.)
5. Roma (168 a.C. - 476 d.C.)
6. Papado (538 – 1798 d.C.)
7. Francia (1789 – 1799 d.C.)
El capítulo 17:9-10 explica que las siete cabezas de la bestia simbolizan siete imperios o reinos, de lo cual el “monte” es un símbolo, y que se han levantado en la Tierra de manera sucesiva, uno tras otro. Las siete cabezas son entonces siete “reinos” o imperios que se han levantado en la Tierra a lo largo de toda la historia y comenzando desde los días de Nemrod, el primer rey o “poderoso” de la Tierra. Cada cabeza o imperio tiene su período particular de dominio en la historia alcanzando hasta nuestros días. Las cabezas no dominan en forma simultánea sino de manera sucesiva, una después de otra.
Una de estas cabezas, la quinta y que representa al Imperio Romano, es la que tiene diez cuernos sobre sí. Es sabido que tras su caída, este imperio se disgregó en diez reinos menores. Esta quinta cabeza de la bestia es equivalente a la cuarta bestia que observó el profeta Daniel en su visión particular, la bestia espantosa de Daniel 7:7.
La historia deja ver que los siete imperios de que se habla, se han combatido unos a otros y se han destruido unos a otros. La tercera cabeza por ejemplo destruyó a la segunda. La cuarta cabeza de la bestia destruyó a la tercera y la séptima asestó una herida de muerte a la sexta.
Los cuernos representan reinos menores. [Daniel 7:24; Apocalipsis 17:12] Sabemos que estos diez cuernos se ubican en la quinta cabeza de la bestia ya que la visión de Juan está en directa relación con la visión del profeta Daniel sobre el surgimiento sucesivo de los imperios mundiales. No se puede divorciar las visiones del profeta Daniel de las que tuvo el apóstol Juan, pues las del vidente de Patmos son una revelación de las profecías de Daniel.
En efecto, Daniel ubica los diez cuernos como correspondiendo a los diez reinos menores que surgieron del Imperio Romano tras las invasiones bárbaras. Estos diez cuernos corresponden a los reinos de los hérulos, vándalos, ostrogodos, suevos, alamanes, anglosajones, francos, visigodos, lombardos y burgundios.
De todo lo expuesto, se puede concluir fehacientemente que la bestia de siete cabezas que vió Juan emergiendo del mar y que es un equivalente del dragón y la bestia bermeja del Apocalipsis 12 y 17, representa el dominio mundial que ha ejercido Satanás a través de la historia por medio de los siete imperios mundiales que se han levantado en la Tierra desde los días de Nemrod. Cada cabeza es símbolo de un imperio y los diez cuernos representan los diez reinos menores en los que se dividió una de estas cabezas, la quinta, símbolo del Imperio Romano.
Sobre la subida y caída de los imperios en la historia es destacable el siguiente comentario:
“Cada una de las grandes naciones de la tierra vino a la existencia por expreso permiso del Creador, con el propósito de que cumpliera un plan benéfico con respecto a la humanidad. Y cada nación tuvo su crecimiento, su oportunidad de responder al plan divino, y su hora de apogeo y mayor brillantez. Pero cada una a su turno, cuando en vez de llegar a ser una potencia protectora y bienhechora en el mundo, se convirtió en un estado injusto, perseguidor y cruel, recibió de parte del que maneja los hilos de la historia con infinito poder divino, la sentencia de muerte, para ceder su lugar a otra cultura para la cual llegaba la hora de la oportunidad.” [Fernando Chaij, “El Desenlace del Drama Mundial”, pág. 58]
LAS SIETE CABEZAS DE LA BESTIA
Sabemos que las siete cabezas representan siete imperios mundiales que se han levantado en la Tierra a lo largo de la historia, sin embargo cabe preguntar: ¿qué reinos o imperios están verdaderamente representados en cada una de las cabezas de la bestia? La pregunta es valida considerando que diversos intérpretes han propuesto distintas secuencias de imperios para explicar el símbolo, de las cuales las siguientes cuatro son las más representadas:
1. Egipto – Asiria – Babilonia – Medopersia – Grecia – Roma Imperial – Anticristo (Interpretación Católica)
2. Egipto – Asiria – Babilonia – Medopersia – Grecia – Roma Imperial – Roma Papal (varios intérpretes)
3. Babilonia – Medopersia – Grecia – Roma Imperial – Roma Papal – Apostasía Antigénesis – EE.UU. (George McCready Price)
4.- Babilonia – Medopersia – Grecia – Roma Imperial – Roma Papal – Roma Papal herida – Roma Papal recuperada (C. Mervin Maxwell)
De un breve análisis de esas cuatro secuencias propuestas, se puede señalar lo siguiente:
1. Los que proponen a Egipto y Asiria como encabezando la lista de siete imperios históricos, pasan por alto, como acepta la generalidad de quienes buscan identificar las siete cabezas de la bestia, que el imperio mundial de Satanás en la Tierra no comienza con Egipto o Asiria, sino mucho más atrás, con el primer imperio que el mundo conoció y que comenzó poco después del Diluvio, el imperio babilónico de Nemrod.
Sobre la identidad de las cabezas según Apocalipsis 17:9-10, es bueno conocer el siguiente comentario:
“Durante muchos siglos la Iglesia Católica ha tenido su propia interpretación de este capítulo, como podrá verse en sus notas en la versión Douay de la Biblia. Sus teólogos, seguidos de cerca por los críticos modernísticos, siempre han asumido que el punto de vista respecto al tiempo desde el cual se dio la explicación del ángel a Juan fue la época de los emperadores romanos. Por lo tanto siempre han pensado necesario introducir a Egipto y Asiria para encabezar la lista de Babilonia, Medopersia y Grecia, a fin de tener cinco ‘reyes’ o imperios que en esa época habían ‘caído’, según se declara en el versículo 10. Roma pagana, o imperial, reinaba entonces, y sería el N° 6 de la serie. Por supuesto, el próximo, N° 7, que en esa época aún no había llegado, sería el horrible anticristo. Esto también fue la enseñanza de los padres de la iglesia primitivos.
Hace varios años, antes de entenderse bien el lenguaje paradójico, hasta algunos escritores adventistas fueron engañados por esta parte del vino de Babilonia. Adoptan esta interpretación católica de ésta, la más vital de todas las profecías, probablemente porque creían tener un caso claro al hacer del N° 7 de esta serie un símbolo del gran anticristo. Pasaron por alto el hecho de que no se refiere nunca a Egipto y Asiria en ninguna de las series profética de Daniel. También olvidaron el conocido hecho histórico de que la Babilonia de Nabucodonosor y Daniel es a menudo llamado el imperio Neo Babilónico, o segundo imperio babilónico, a causa de que la primera etapa de Babilonia se remontaba más atrás que Egipto y Asiria, hasta la época de Nimrod, poco después del diluvio.
Como veremos en capítulos posteriores, el factor religioso es mucho más importante para el conflicto de las edades que lo político, y siempre es de mayor preocupación en la profecía bíblica. Este fue el caso en tiempos antiguos. Ni Egipto ni Asiria, aunque crueles y opresivos, ejercieron una influencia hechicera, seductora y engañosa parecida a la que durante todos los siglos desde Nimrod hasta Belsasar y mucho después, ejercieron los cultos y sacerdocios centrados en la “santa” Babilonia sobre las naciones circundantes. A. H. Spyce nos dice que desde los días del Imperio de Hamurabi en adelante la ciudad de Babilonia ‘siguió siendo la capital del Imperio Babilónico y la santa ciudad de Asia Occidental.’ Encyclopedia Británica, 11º. Ed., Vol. III, p. 98. En verdad, anto Egipto como Asiria fueron relativamente insignificantes en su influencia religiosa y cultural sobre el resto del mundo.” [George McCready Price, “El tiempo del fin,” pág. 18-19]
2. La secuencia que es propuesta por varios intérpretes y que ubica a Roma Papal como la séptima y última cabeza de la bestia, desestima el hecho de que la séptima cabeza ha de durar breve tiempo en la historia, según establece Apocalipsis 17:9-10. Esto no se cumple en el caso de Roma Papal que gobernó despóticamente al mundo por casi 13 siglos, desde 538 y hasta 1798, casi todo el período de la Edad Media.
3. En el caso de la interpretación que propone a EE.UU. como la séptima cabeza de la bestia, ésta enfrenta una seria contradicción con la interpretación adventista que apoyándose en el Espíritu de Profecía, identifica a la nación norteamericana no como la séptima cabeza de la bestia o como alguna parte de ella, sino más bien como la otra bestia de Apocalipsis 13, aquella ‘bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, más hablaba como un dragón.’
El contexto de Apocalipsis 13 señala que la bestia de dos cuernos semejantes a los de un cordero ‘hace a la tierra y a los moradores de ella adorar la primera bestia, cuya llaga de muerte fue curada.” Esto deja ver claramente que EE.UU. no es parte de la bestia semejante a un leopardo, sino una bestia diferente, otro poder gobernante en la Tierra.
Por otra parte, esta misma secuencia propone que la sexta cabeza corresponde a la ‘apostasía antigénesis’ que se desarrolló durante el tiempo de la Revolución Francesa, sin embargo tal identificación no se enmarca dentro de la lógica interpretativa que establece que las cabezas son “imperios” o naciones y en ningún caso “ideologías” o “propuestas filosóficas” como propone esta interpretación. Notemos que el autor de esta interpretación identifica a seis cabezas como imperios históricamente reconocidos, como es el caso de Babilonia, Medopersia, Grecia, Roma Imperial, Roma Papal o EE.UU. Sólo en el caso de la sexta cabeza propone que ésta corresponde a una “ideología”. Tal razonamiento evidentemente no resulta lógico.
4. La secuencia que asigna a Roma Papal un total de 3 cabezas, resulta también ilógica, puesto que el papado constituye un solo imperio que ha experimentado diferentes fases en la historia pero que no obstante ha seguido constituyendo un solo imperio. No se puede hablar de un primer imperio, un segundo o un tercer imperio papal, de modo que tampoco se puede hablar de tres cabezas con relación al papado. Sabemos que las cabezas denotan imperios y si hablamos de siete cabezas estamos indudablemente refiriéndonos a siete imperios por lo que no podríamos asignar tres cabezas exclusivamente a Roma Papal.
Las objeciones a las secuencias presentadas no pretende descalificar o considerar indigno de estudio lo obrado por los autores que las sostienen sino tan sólo plantear algunas inquietudes lógicas que impiden, a juicio de este autor, aceptarlas completamente.
Es necesario establecer que todos cuantos se han dedicado fervientemente al estudio del Apocalipsis con el propósito serio de comprender las profecías en él contenidas, merecen el más absoluto respeto y consideración de quien escribe. De hecho, el trabajo concienzudo de estos hermanos dedicados, constituye la base fundamental sobre la que el autor de este estudio ha establecido su propia posición aprovechando el principio básico que señala: “en la multitud de consejeros hay salud.” [Proverbios 11:14]
Para una mejor comprensión de lo que se ha venido explicando, conviene considerar el siguiente comentario:
“Ha sido objeto del estudio y esfuerzo de Satanás unir la iglesia y el estado desde el principio. Separados, son útiles y valiosos para la vida del mundo. Unidos, vienen a ser un veneno mortífero, tanto para el cuerpo político como para el cuerpo eclesiástico. De una unión tal, brotan las grandes bestias apocalípticas, que desgarran cruelmente y aplastan despiadadamente la vida de todos los que se les oponen. (Véase Daniel 7 y Apocalipsis 12,13 y 17.)
La "bestia" de Apocalipsis 13:1-10 es un símbolo de este poder a través de los siglos, que ha existido bajo diversas formas, simbolizadas por las siete cabezas.” [DTG 776-777]
LA PRIMERA CABEZA DE LA BESTIA: BABILONIA
(Desde Nemrod hasta 1595 a.C aproximadamente)
La primera cabeza de la bestia corresponde al primer imperio que se levantó en la Tierra. La Biblia establece que éste fue el imperio de Nemrod, el primer rey de la historia (Génesis 10:8-10). Génesis 10 marca ya, con Nemrod, el comienzo de la perversa unión político - religiosa con la fundación de Babel, el nombre hebreo de Babilonia y que fue un alarde de orgullo y rebeldía contra Dios.
¿Por qué ubicar el imperio de Nemrod como el primero de la serie de siete? A continuación se citan algunos pasajes del libro “El tiempo del Fin” del autor George McCready Price, que apoya el inicio de la serie de siete con el imperio de Nemrod, a saber Babilonia:
“En otras palabras, las siete cabezas significarían todos los gobiernos civiles, tiránicos, opresores, durante toda la historia humana desde los días de Nimrod hasta el mismo fin de los tiempos.” [pág. 18]
“… la primera etapa de Babilonia se remontaba más atrás que Egipto y Asiria, hasta la época de Nimrod, poco después del diluvio.” [pág. 19]
“Esto lo podemos hacer si consideramos la serie como iniciándose con la Babilonia de Nimrod, y como representando sucesivamente los intentos más exitosos de Satanás de asumir el control de la humanidad y obligarla a hacer su voluntad en oposición a la obra de Dios y el pueblo de Dios.” [pág. 19]
“… las siete cabezas… abarcan el período entero de la historia humana, desde el comienzo de la usurpación de Satanás del dominio terrenal en el tiempo de Nimrod hasta su ignominioso fin.” [pág. 23]
Lo planteado por McCready, en el sentido de que la dominación mundial de Satanás en la Tierra no comenzó con Egipto o Asiria, sino aún más temprano en la historia de la humanidad, en los días de Nemrod después del Diluvio, es aceptado generalmente por la casi totalidad de intérpretes del Apocalipsis, incluso por quienes no son adventistas.
El registro bíblico señala que Nemrod, uno de los descendientes de Cam el hijo de Noé fue quien fundó tempranamente la ciudad de Babilonia poco después del Diluvio.
De este Nemrod se dice que “comenzó a ser poderoso en la tierra” y más tarde se dice que “fue la cabecera de su reino Babel… en la tierra de Shinar.” En Babel o Babilonia fue donde más tarde se edificó la célebre torre de Babel que provocó la ira de Dios. [Génesis 11:1-9]
Babilonia se convirtió en la ciudad más importante del mundo después del Diluvio y desde allí comenzó extenderse el primer imperio que conoce la historia. La religión de Babilonia se constituyó rápidamente en la religión del mundo y los dioses que en aquella ciudad se adoraban se constituyeron en un abierto desafío al Dios alto.
Que Babilonia constituye el primer imperio universal se hace manifiesto en el siguiente comentario de dos afamados historiadores:
“Los Acadios. Provenían de Siria. Invadieron Mesopotamia a partir del 2500 a.C. Fundaron Babilonia; la ciudad se convertiría en el centro de su Imperio, que fue el primer ‘Imperio Universal.’” [A. Krebs K. Y V. Mattel L., “Historia y Geografía,” pág. 20]
La ciudad de Babilonia limitaba al norte con la Mesopotamia, al sur con el Golfo Pérsico, al este con la Susiana (Persia) y al oeste con la Arabia desértica. La ciudad comenzó gradualmente a ser engrandecida delante de los habitantes de la tierra. Se cuenta por ejemplo, que: “Semíramis (una antigua reina babilónica) rodeó a Babilonia de una muralla tan ancha que podían correr por ella seis carros de frente. Esta reina construyó en las orillas del Eufrates diques magníficos, y sobre los terrados de las casas, jardines, donde las aguas elevadas desde el río por medio de bombas mantenían perpetuamente el verdor de las flores y de los árboles, que purificaban y embalsamaban el aire. Levantó en honor de Belo un templo grandioso, colocando en él la estatua del dios, toda de oro, y de 40 pies de altura. Edificó para su uso dos palacios a orillas del Eufrates; y para reunirlos entre sí, torció el curso del río e hizo construir en el cauce una bóveda de ladrillos.” [Rafael Eyzaguirre, “Compendio de Historia Antigua Griega y Romana,” págs 13-14]
Con el tiempo Babilonia llegó a constituirse en la joya del mundo antiguo y en la capital del imperio simbolizado por la primera cabeza de la bestia. Este primer imperio se extendió desde 1894 a 1595 antes de Cristo, aproximadamente. Después de Nemrod y Semíramis, se hizo célebre Hamurabi, quien asumió el reino en 1792 a.C.
Hamurabi fue un gobernante magnífico y bajo su reinado la ciudad alcanzó el liderazgo absoluto en Mesopotamia progresando vertiginosamente en las artes y el comercio. La adoración de Marduk, el dios oficial de Babilonia, adquirió especial relevancia durante el reinado de Hamurabi.
Con la muerte de Hamurabi (1686 a.C.), el Imperio Babilónico comenzó a decaer hasta que en 1595 a.C., debilitado por las invasiones de pueblos nómadas, el otrora gran imperio sucumbió y llegó a su final. Sin embargo, la historia daría una segunda oportunidad a este esplendoroso imperio bajo el reinado de Nabucodonosor II.
LA SEGUNDA CABEZA DE LA BESTIA: NEO BABILONIA
(606 – 538 a.C)
Para el Siglo VII antes de Cristo, el mundo se encontraba dividido entre dos reinos: el caldeo, cuya capital fue Babilonia, y el asirio, cuya capital fue Nínive. Nabopolasar, rey de Babilonia, se apoderó de Nínive y la destruyó por completo en el año 625 a.C, quedando así expedito el camino para que se estableciera el segundo imperio babilónico.
Cuando Nínive fue destruída, las naciones circundantes temieron la misma suerte y hubo mucha agitación en todo oriente. Nabopolasar asoció al imperio a su hijo Nabucodonosor II, quien tomó Jerusalén en el año 606 a.C., fecha en que también comenzó su reinado y que se extendió hasta 562 a.C. Quedaba así establecido definitivamente el segundo imperio histórico, el imperio de la Neo Babilonia.
Anteriormente, se argumentó que las cabezas de la bestia simbolizan imperios y que precisamente no se podía aplicar tres cabezas a la Roma Papal toda vez que históricamente no podemos hablar de tres imperios con relación al papado sino de un solo gran imperio y en consecuencia sólo de una cabeza.
Ahora bien, el mismo principio se aplica a Babilonia, que históricamente registra dos grandes imperios, el primer y segundo imperio babilónicos, de lo cual se desprende que consecuentemente debe aplicárseles dos cabezas, en este caso la primera y la segunda cabeza de la bestia de Apocalipsis 13.
Frente a esto cabe preguntar: ¿es factible hablar de una segunda cabeza como aplicándose a Babilonia? La historia deja ver que sí.
Notemos el siguiente comentario de George McCready Price en su libro “El tiempo del fin”, quien manifestó lo siguiente:
“… la Babilonia de Nabucodonosor y Daniel es a menudo llamado el imperio Neo-Babilónico, o segundo imperio babilónico, a causa de que la primera etapa de Babilonia se remontaba más atrás que Egipto o Asiria, hasta la época de Nimrod, poco después del diluvio.” [pág. 19]
El mismo autor refiere a estas dos etapas mencionadas por él como “el primer y segundo imperio babilónico” [pág. 19] lo cual deja ver que es posible aplicar dos cabezas a Babilonia, ya que en este caso estamos hablando decididamente de dos imperios distintos, claramente diferenciados. De hecho, el segundo es llamado con relación al primero como la “Neo Babilonia,” existiendo entre ellos una brecha de varios siglos, tiempo en el cual surgieron incluso otros reinos como el egipcio y el asirio.
¿Por qué estos reinos, el egipcio y el asirio, no están incluídos en serie de siete cabezas de la bestia de Apocalipsis 13?
En parte por lo que dijo el mismo George McCready Price en su libro “El tiempo del fin”:
“… el factor religioso es mucho más importante para el conflicto de las edades que lo político, y siempre es de mayor preocupación en la profecía bíblica. Este fue el caso en tiempos antiguos. Ni Egipto ni Asiria, aunque crueles y opresivos, ejercieron una influencia hechicera, seductora y engañosa parecida a la que durante todos los siglos desde Nimrod hasta Belsasar y mucho después, ejercieron los cultos y sacerdocios centrados en la ‘santa’ Babilonia sobre las naciones circundantes. A. H. Spyce nos dice que desde los días del Imperio de Hamurabi en adelante la ciudad de Babilonia ‘siguió siendo la capital del Imperio Babilónico y la santa ciudad de Asia Occidental.’ - Encyclopaedia Británica, 11º. Ed., Vol. III, p. 98. En verdad, tanto Egipto como Asiria fueron relativamente insignificantes en su influencia religiosa y cultural sobre el resto del mundo.” [pág. 19]
En concordancia con lo planteado por este reconocido autor adventista, se puede decir que si bien Egipto y Asiria poseyeron una religión muy rica en divinidades y de un esplendor históricamente reconocido, no deja de ser también reconocido que la religión de esas civilizaciones echó sus bases sobre la religión de Babilonia, la Babilonia de Nemrod, Semíramis y Hamurabi.
De hecho, hay quienes sostienen que la construcción de pirámides y torres elevadas que se observa en las culturas egipcia y asiria, no constituye sino la emulación de los famosos zigurats que los babilonios construían a sus dioses, especialmente a Marduk. Igualmente, el culto al sol, la divinidad babilónica, se encuentra también en la religión de egipcios y asirios. La adoración del becerro o buey Apis de los egipcios era la contraparte del dios Baal de Babilonia. La diosa Isis de los egipcios era semejante al culto a Semíramis que tributaban los babilonios, etc. De todo esto, se puede concluir que si bien los egipcios y asirios llegaron a predominar en algún punto de la historia, durante sus reinados, siguió predominando eminentemente la religión de Babilonia.
El Imperio Neo Babilónico que alcanzara su mayor esplendor en los días de Nabucodonosor, llegó a su fin en el año 538 a.C., fecha en que Ciro el Persa invadió por sorpresa la ciudad vadeando el río Eufrates y tomando cautivo al rey Belsasar, a quien ejecutó.
Tras la toma de Babilonia y la muerte de Belsasar, Ciro cedió la ciudad a Cyajares II, al que las Santas Escrituras llaman Dario el medo, quien tomó posesión del trono de los caldeos aunque no por mucho tiempo ya que la muerte le impidió continuar gobernando.
Tras la caída de la ciudad de Babilonia, el Imperio Neo Babilónico cedió el escenario del dominio mundial a la tercera cabeza o tercer imperio en la Tierra. Era el turno de los medos y persas.
LA TERCERA CABEZA DE LA BESTIA: MEDOPERSIA
(538 – 331 a.C)
La historia señala que durante los últimos años del Imperio Neo Babilónico, los pueblos del Asia Occidental disfrutaron de un período de paz. Durante este período los pueblos se dedicaron al cultivo de las artes y las letras. Para aquel entonces figuraban en el concierto del mundo antiguo cuatro grandes potencias, a saber: Babilonia, Media, Lidia y Egipto.
Sin embargo, el período de paz señalado se vió interrumpido abruptamente por la aparición en escena de un líder notable, Ciro el Grande. Este monarca de nacionalidad persa y fundador del imperio de los aqueménidas fue el que inicio la conquista de estas potencias hasta terminar con la instauración del imperio persa.
Ciro marchó primero a los dominios de Astiajes, su abuelo y rey de Media mientras que éste último se encontraba luchando contra los babilonios.
Los ejércitos persas fueron repelidos y obligados a retroceder por el mismo Astiajes, pero este monarca finalmente perdió la guerra después de tres años. Ciro entró triunfante a Ecbatana, capital de Media, y fue proclamado rey de Media y de Persia. Comenzaba así la supremacía del próximo imperio histórico, el Imperio Medopersa.
Ciro atacó en primer lugar a Creso, rey de Lidia, dueño de casi toda el Asia Menor y el más famoso de los antiguos reyes. Los montañeses persas hicieron la campaña durante el invierno y sorprendieron a Creso, encerrándolo en la ciudad de Sardes. La ciudad fue sitiada y Asia Menor cayó en poder de Ciro, el cual se dirigió entonces hacia el este y sometió a las ciudades de Bactriana y Sogdiana y tomó Aracosia, extendiendo su dominio en toda la extensión que va desde el mar Aral hasta el Golfo Pérsico. Después atacó a Caldea y tomó la ciudad de Babilonia en el año 538 a.C., quedando entonces establecido el Imperio Medopersa.
Ciro murió en el año 530 a.C., tras lo cual asumió el poder un sucesor de este, Dario. El Imperio Medopersa dominaba entonces sobre Babilonia, Lidia y Egipto.
El imperio llegó a su fin en el año 331 a.C., fecha en que Dario Codómano, el último rey de los persas, enfrentó a Alejandro magno en la batalla de Arbelas donde fue derrotado y posteriormente asesinado por el traidor Besso.
LA CUARTA CABEZA DE LA BESTIA: GRECIA
(331 –168 a.C)
El dominio del cuarto imperio histórico y en consecuencia de la cuarta cabeza de la bestia comenzó en el año 331 a.C. con Alejandro Magno, quien tras la muerte de Filipo su padre, obligó a los griegos a reconocerlo como jefe de la liga de las ciudades helénicas.
En la primavera del año 334 a.C, Alejandro desembarcó en Asia Menor con un ejército numeroso. Su objetivo era terminar para siempre con el poderío persa y transformarse así en el nuevo amo del mundo antiguo. Los persas no pudieron resistir el avance del poderío macedónico y fueron derrotados en Gránicos y en Isos. El rey persa Dario III, después de ser derrotado y tras haber huído, le envió un emisario ofreciéndole toda el Asia Menor y una apreciable cantidad de dinero a cambio de la paz.
Alejandro ambicionaba conquistar todo el imperio persa y finalmente lo logró. Conquistó Siria y Egipto que estaban en poder de los persas. Conquistó también Mesopotamia, centro del imperio persa y por último invadió la India, donde se apoderó del valle del río Indo y aunque deseaba seguir avanzado, profundas diferencias de estrategia con sus soldados lo llevaron a regresar a la patria. Tras un difícil viaje, llegaron a Babilonia donde Alejandro se dedicó a reorganizar su gobierno.
Corría el año 323, cuando estando en Babilonia, el 13 de junio, Alejandro murió víctima de una corta enfermedad que muchos llamaron “veneno”. A la sazón Alejandro contaba con 32 años.
¿Qué sucedió tras la inesperada muerte de Alejandro?
Alejandro al morir no dejó a nadie que lo sucediera en el trono. Su familia estaba compuesta por su madre Olimpia, su mujer Roxana, un hijo que nació poco después de su muerte, una media hermana llamada Tesalónica y un medio hermano de quien se dice que era deficiente mental y que más tarde fue conocido como Filipo III. Se dice que poco antes de morir, se le preguntó a Alejandro quién lo sucedería en el trono, a lo que él respondió: “El más fuerte.” No obstante, ninguno de sus familiares reunía esa condición.
Si bien los sucesores de Alejandro no se contaban entre sus familiares, si fueron encontrados entre sus generales, los cuales se repartían en una u otra parte de sus vastos dominios. Los generales de Alejandro eran 34 y en principio todos pensaron que había llegado para ellos el momento de asumir el trono. Cada uno quería continuar con el poder de Alejandro y ser su reconocido sucesor. Durante diez años se combatieron unos a otros, hasta que finalmente se formaron cuatro nuevos reinos: Macedonia, Siria, Pérgamo y Egipto.
Cuatro de los más poderosos generales de Alejandro se apropiaron finalmente el imperio, dividiéndoselo de la siguiente manera:
1. Casandro, se apoderó de Macedonia y Grecia en el oeste.
2. Lisímaco, se apoderó de Tracia y las partes de Asia que están sobre el Helesponto y el Bósforo por el norte.
3. Ptolomeo I Soteros, se apoderó de Egipto, Libia, Arabia y Palestina en el sur.
4. Seleuco I Nicator, se apoderó de Siria y todo el resto de los dominios en el oriente.
De todos estos reinos, Egipto fue el que más sobresalió. Ptolomeo y sus descendientes, gobernaron por más de tres siglos, enfatizando especialmente la cultura. De estos descendientes de Ptolomeo, el último gran monarca que gobernó en Egipto no fue precisamente un hombre sino una mujer, Cleopatra.
Con el tiempo, todos los reinos helenísticos fueron conquistados por Roma la quinta cabeza de la bestia o el quinto imperio que habría de conocer la historia.
LA QUINTA CABEZA DE LA BESTIA: ROMA IMPERIAL
(168 a.C. - 476 d.C.)
Desde sus legendarias siete colinas, Roma dominó al mundo durante siglos extendiendo su imperio desde las costas de la actual Gran Bretaña por el oeste hasta el Asia por el este.
Desde que Roma fuera fundada aproximadamente en el año 753 a.C., había iniciado un camino de conquistas y que con el correr de los siglos habría de transformarla en un notable imperio.
Durante su período imperial, Roma conoció la edad de los césares, gobernantes que en su mayoría se hicieron célebres por sus excesos y malos hábitos. Famosos son los casos de Nerón y Calígula, de quienes la historia conserva pésimo recuerdo. La etapa imperial de Roma se cuenta desde el año 168 a.C., hasta el año 476 d.C., fecha en que fue depuesto el último emperador romano, Rómulo Augústulo.
Tras su caída, el Imperio Romano se dividió en diez fracciones o reinos menores, de ahí que esta cabeza de la bestia cuente sobre sí diez cuernos. Que la quinta cabeza es la que lleva sobre sí los diez cuernos se hace claro a partir de la comprensión de Daniel 7:7 en que el profeta identifica a Roma Imperial con una bestia espantosa de que señala: “tenía diez cuernos.” El mismo profeta, reitera más adelante que los diez cuernos surgen de la bestia espantosa. [Daniel 7:19-20, 23-24]
De acuerdo a lo anterior, los diez cuernos que posee la bestia de Apocalipsis 13 no se distribuyen de manera uniforme entre sus siete cabezas sino que se ubican sólo en una de ellas, la quinta, que es símbolo de la Roma Imperial que se dividió en diez reinos menores tras su caída.
Con la división del Imperio Romano, llegó a su fin el período de la quinta cabeza de la bestia y el mundo comenzó a prepararse para la entrada en escena del próximo poder gobernante, el papado.
LA SEXTA CABEZA DE LA BESTIA: ROMA PAPAL
(538 – 1798 d.C.)
Tras la caída del Imperio Romano, la historia dejó ver el inusitado surgimiento de un nuevo imperio, el que al igual que sus antecesores, tuvo un débil comienzo pero que con el transcurso del tiempo se fue haciendo cada vez más fuerte y poderoso, había nacido el papado.
La Roma Papal no es sino la transformación notable de la Roma Imperial en una forma de gobierno religioso sustentado por el poder político.
Con la desaparición del poder imperial romano, toda esa maquinaria de guerra y conquista que había sustentado a Roma, pasó a ser aprovechada por la Roma cristiana o Papal. Nacía así un imperio que conjugaba en uno el poder político y religioso de una manera sorprendente.
Ya en el siglo IV y bajo el imperio de Constantino, se había echado las raíces de lo que sería más tarde la maquinaria religiosa más poderosa que el mundo haya conocido. Esta organización religiosa constituía en sí una copia fiel de la organización política de la Roma de los césares.
Una afamada enciclopedia formula el siguiente comentario:
“Sin embargo, el cristianismo comenzó a extenderse, y durante el reinado de Constantino (312 – 337), en un extraordinario vuelco de la política imperial, se transformó en la religión oficial del mundo romano. Los templos de los antiguos dioses fueron cerrados o convertidos en iglesias cristianas, se construyeron basílicas en las ciudades del imperio y la nueva religión pronto llegó a los bárbaros, más allá de las fronteras imperiales. La iglesia cristiana copió incluso las estructuras del Imperio Romano en su organización. Las diócesis reflejaban las divisiones administrativas de Diocleciano; los obispos que tenían su sede en las principales ciudades se reunían en sínodo en las capitales provinciales y a los prelados de los grandes centros metropolitanos se les otorgaba una dignidad especial.”
“Al consolidarse el cristianismo, fue necesario crear estructuras más complejas para poder mantener tanto la disciplina como resguardar la pureza doctrinal. Los presbíteros fueron reemplazados por una jerarquía de obispos y comenzó a emerger una estructura diocesana. La iglesia cristiana moldeó su propia organización sobre la base del Imperio Romano.” [Atlas de la Historia Universal, pág. 68 y 71]
La pretensión de dominio que evidenciaban los papas no era vista con agrado por muchos, lo cual en adelante llevó a librar sangrientas batallas entre papistas y opositores. Entre los que se oponían al papa se contaban los hérulos, los vándalos y los ostrogodos, pueblos que sucumbieron al poder papal en los años 493, 534 y 538 respectivamente.
Por razones eminentemente políticas, el emperador romano oriental Justiniano, quien había iniciado la guerra contra los vándalos y los godos, a fin de poner a los católicos de su parte, emitió en el año 533 el famoso decreto que reconocía al obispo de Roma como cabeza de todas las iglesias y ordenaba que todos se sometieran al romano pontífice.
Los vándalos y los ostrogodos, que eran pueblos anticatólicos, resistieron decididamente el decreto de Justiniano y no lo aceptaron. Tras una guerra fueron finalmente derrotados. Si bien los últimos en ser derrotados fueron los ostrogodos en 553, lo cierto es que éstos últimos dejaron de oponerse al decreto de Justiniano en el año 538, fecha en que el ejército del general Belisario, los expulsó de Roma. Por ello, se considera la fecha de 538 d.C. como el año en que verdaderamente comenzó la supremacía papal y por tanto el período de reinado de la sexta cabeza de la bestia de Apocalipsis 13.
El período durante el cual dominó el papado es conocido mayormente como Edad Media, período que es reseñado por los historiadores como la medianoche del mundo. Durante este período se cometieron muchos abusos por parte del poder clerical. El gobierno de los pontífices no tuvo nada que envidiar al de los corruptos gobernantes mundanos que les antecedieron. Los papas se hicieron tristemente célebres por un comportamiento inmoral y desequilibrado. Fue precisamente este comportamiento malsano y totalmente ajeno al cristianismo lo que propició más tarde la Reforma Protestante del Siglo XVI.
Los papas combatieron a otros pueblos de la misma manera que lo hicieran antaño los conquistadores seculares y como ejemplo de ellos se pueden citar las “cruzadas”, que fueron ocho expediciones militares organizadas contra los musulmanes durante los Siglos XI al XIII bajo pretexto de recuperar los lugares santos.
Durante el período de supremacía papal el mundo conoció la terrible Inquisición, nombre con que se conoció al tribunal establecido por el papa combatir supuestamente a los herejes. Esta institución violaba absolutamente la libertad de conciencia y era en consecuencia, totalmente contraria al espíritu mismo del cristianismo, no obstante haber sido instituida por quien decía ser el representante mismo de Cristo en la Tierra. La Inquisición floreció más particularmente en Italia y España.
El largo dominio papal llegó a su fin en el año 1798, fecha en que el general Berthier, por orden del Directorio, forma de gobierno que rigió Francia durante el período de la Revolución, ordenó arrestar al papa Pío VI y desterrarlo a la provincia de Delfinado, donde más tarde murió.
Si bien la jerarquía pontificia no desapareció, sí recibió un duro golpe, una herida mortal que tardaría muchos años en recuperarse. Tras la muerte de Pío VI, los papas que le sucedieron se enclaustraron y se negaron a aparecer en público. La Roma Papal había perdido su poder y la separación de la Iglesia y Estado, resultado directo de la Revolución, sería para ella una herida que tardaría mucho tiempo en sanar.
Con la autoridad papal notablemente disminuida, el período de supremacía de la sexta cabeza de la bestia de Apocalipsis 13 llegaba a su fin, sin embargo, Satanás tenía aún una nueva estrategia para dominar al mundo y Francia sería el instrumento escogido para llevar adelante sus malvados designios.
LA SÉPTIMA CABEZA DE LA BESTIA: FRANCIA
(1789 – 1799 d.C.)
Casi diez años antes de que terminara el período de supremacía papal, el mundo vió surgir un nuevo poder en la Tierra, un poder al que Apocalipsis 11:7 llamó “la bestia que sube del abismo” y al que el Espíritu de Profecía señaló como “una nueva manifestación del poder satánico”, un apelativo preocupante para una nación a la que la historia reconoció como Francia. [CS 311]
Al referir a Francia como una “una nueva manifestación del poder satánico”, la pluma inspirada señalaba a Francia durante el período de la Revolución, es decir entre los años 1789 y 1799.
En 1789, se estableció en Francia la apertura de los Estados Generales, se constituyó la Asamblea Nacional y se dio lugar a la famosa toma de Las Bastillas, edificio símbolo del antiguo régimen monárquico. El período se extendió hasta 1799, fecha en que Napoleón Bonaparte, después de 10 años de anarquía y barbarie, depuso el gobierno del Directorio y restableció el orden en esa convulsionada nación.
Si bien la vida activa de la séptima cabeza de la bestia fue muy breve, sólo 10 años, la influencia que ejerció dicha nación en el resto del mundo fue verdaderamente asombrosa. Hasta hoy, la forma de pensamiento desarrollada en Francia durante el período de la Revolución, sigue influyendo al mundo y se deja ver en la creciente ola de apostasía, escepticismo y mundanalidad que agobia a la sociedad. La filosofía atea y herética que domina hoy al mundo no es sino la semilla que germinó y se desarrolló en Francia durante el período de la Revolución. La influencia de Francia echó las bases del ateísmo moderno y que hoy tanto ánimo provoca especialmente en la juventud. Los postulados científicos y humanísticos como creciente marea, vinieron a tomar el lugar de las enseñanzas y principios ilustrados en la Biblia y la razón pretendió tomar el lugar de la fe.
La Revolución Francesa trajo consigo el derrocamiento del poder católico y colapso momentáneo del poder papal. A la Iglesia Católica se le confiscaron sus bienes, los monasterios fueron cerrados y la religión se declaró abolida.
Si bien Francia no llegó a ser un imperio militar o político como fueran antaño los imperios griego y romano por ejemplo, si puede decirse que llegó a tener tanto o más influencia en el ámbito religioso que éstos. Ya hemos comentado que la influencia religiosa que los siete imperios mundiales que reconoce la historia mantuvieron sobre el mundo, es más importante para Dios, que las conquistas políticas de éstos y en este caso, la influencia de Francia sobre el pensamiento de la humanidad no fue menor que la de sus predecesores.
Sin embargo, frente a todo lo expuesto, cabe aún preguntar: ¿qué razones válidas puede haber para considerar a Francia como la séptima y última cabeza de la bestia de Apocalipsis 13?
1. Que, Francia es la única nación, aparte de Estados Unidos, que ha dominado al mundo en el tiempo del fin, es decir, con una fecha posterior a 1755, fecha del terremoto de Lisboa, primera señal del comienzo del fin.
La importancia de Francia como una potencia mundial durante el tiempo del fin no puede en absoluto ser ignorada, ya que durante fines del Siglo XVIII y la primera parte del Siglo XIX, esta nación se convirtió en la más poderosa del mundo y en el amo indiscutible de Europa durante casi 15 años.
Francia es la última nación que la historia reconoce como un “imperio” y Napoleón Bonaparte, su joven líder, es el último auténtico “emperador” que la historia registra. De Napoleón se dice que fue uno de los más grandes genios militares y que sus campañas de conquista sólo pueden ser comparables con las de Nabucodonosor, Ciro el persa o el propio Alejandro Magno.
Considerando lo anterior, no es descabellado suponer que Francia constituya una de las cabezas de la bestia, toda vez que este símbolo representa a los imperios que se han opuesto especialmente a Dios y en este aspecto Francia se destaca de manera especial en la historia.
2. La influencia religiosa de Francia y la oposición que ella manifestó hacia Dios durante el breve período de su apogeo, deja ver que el mismo espíritu que animó a la bestia de Apocalipsis 13 durante el imperio de las anteriores seis cabezas, es el que animó a esta nación durante su período de actividad.
Todas las cabezas anteriores, Babilonia, Neo Babilonia, Medopersia, Grecia, Roma Imperial y de manera especial Roma Papal, habían dedicado fervientes esfuerzos contra la verdad, ya sea por medio de un ataque directo contra la Dios y la Biblia o por emprender cruentas persecuciones contra la iglesia escogida. Francia, al igual que las potencias anteriores, reveló las mismas características de la bestia emprendiendo una guerra declarada contra la Biblia y contra quienes se manifestasen fieles a sus principios.
La Hna. Elena G. de White, como ya dijimos anteriormente, refiere a Francia como “una nueva manifestación del poder satánico”, lo cual hace evidente que el enemigo de las almas había hecho ya otros intentos por someter al mundo bajo su influencia. ¿Cuáles habían sido esos otros intentos? Sin duda los imperios de las anteriores potencias representadas por la bestia.
3. El Espíritu de Profecía al señalar las potencias que intervendrían en los momentos finales de la historia y especialmente después del Imperio Romano, cita al papado, Francia y Estados Unidos de Norteamérica.
De estas tres potencias, los Estados Unidos quedan excluídos como parte de la bestia de Apocalipsis 13 toda vez que la misma revelación señala a esta nación como una bestia distinta, la “bestia semejante a un cordero pero que hablaba como un dragón.” Estados Unidos es presentado en la profecía no como la bestia de Apocalipsis 13:1 o parte de ella, sino como la bestia simbólica de Apocalipsis 13:11.
La presencia de Francia en el tiempo del fin está implícita en Apocalipsis 13 ya que es esta nación la que propina la herida de muerte a la cabeza papal. Francia es señalada por la revelación y la historia como la potencia que propinó la herida mortal al papado en el año 1798. De un sencillo análisis de la historia de la bestia apocalíptica, vemos que las cabezas se han estado combatiendo entre sí por siglos y que cada vez que una cabeza llega al fin de su período de reinado, lo hace a instancias del ataque de otra de las propias cabezas de la misma bestia. Así por ejemplo, la segunda cabeza de la bestia, Neo Babilonia, recibió una herida mortal de la tercera cabeza, Medopersia. Igualmente, la tercera cabeza recibió una herida mortal por parte de la cuarta, Grecia. El mismo caso aconteció con Grecia, que recibió una embestida fatal de la quinta cabeza, Roma, etc. Todo lo señalado, deja ver claramente que la herida mortal que Francia aplicó al papado, la sexta cabeza, es el resultado inequívoco de que esta misma nación es parte integrante de la bestia y en consecuencia una de sus cabezas, la séptima.
EL PAPADO EN LA PROFECÍA (Apocalipsis 13:2-10)
Si bien la bestia de Apocalipsis 13 es una representación profética de los siete imperios que la historia ha conocido y por medio de los cuales Satanás ha procurado granjearse el sometimiento del mundo, lo cierto es que la visión de Juan no busca describir la historia completa de la bestia sino llamarnos la atención sobre una de las cabezas de ella, la sexta, aquella que recibió una herida de muerte y sin embargo vivió.
Lo anterior se aprecia en el siguiente comentario que aparece en el Deseado de Todas las Gentes:
“Bajo la cabeza dominante del período presentado en Apocalipsis 13:1-10, la bestia representa el papado. Ejerció el poder perseguidor durante 1.260 años, al fin de los cuales nos es representada como yendo en cautiverio. Lo que hizo de ella un poder perseguidor fue la unión de la iglesia con el estado. La Edad Media atestigua sus funestos efectos tanto sobre la iglesia como sobre el estado.” [DTG 777]
El desarrollo de Apocalipsis 13 nos deja ver el largo período del dominio papal, el cual se extendió históricamente por 1260 años o 42 meses proféticos. Considerando que Juan nos ubica con relación al mencionado período de tiempo, es claro que el profeta desea revelarnos hechos y eventos de importancia y que dicen relación con la vida activa del papado.
¿Por qué al papado se le llama “la bestia” en circunstancias de que sólo es una de las cabezas de ella? Sencillamente porque durante todo el período de su supremacía, constituyendo el papado la cabeza activa de la bestia podía decirse que era la bestia misma toda vez que no existía otra cabeza de ella con vida o en actividad. Con propiedad se puede decir entonces que durante todo el período de la Edad Media, el papado pasó a ser la bestia de Apocalipsis 13.
El Espíritu de Profecía señala claramente que el papado es la bestia de Apocalipsis 13:
“En el capítulo 13 (versículos 1-10, V.M.), se describe otra bestia, "parecida a un leopardo," a la cual el dragón dio "su poder y su trono, y grande autoridad." Este símbolo, como lo han creído la mayoría de los protestantes, representa al papado, el cual heredó el poder y la autoridad del antiguo Imperio Romano.” [CS 492]
“Fue la apostasía lo que indujo a la iglesia primitiva a buscar la ayuda del gobierno civil, y esto preparó el camino para el desarrollo del papado, simbolizado por la bestia.” [CS 496]
“’La bestia’ mencionada en este mensaje, cuya adoración es impuesta por la bestia de dos cuernos, es la primera bestia, o sea la bestia semejante a un leopardo, de Apocalipsis 13, el papado.” [CS 498]
¿Es el papado realmente la bestia de Apocalipsis 13? ¿Qué base bíblica e histórica existe para señalar al poder papal bajo este símbolo profético?
Como primer punto, debemos decir que las características que se reseñan de la bestia en Apocalipsis 13 nos llevan inevitablemente a considerar el libro de Daniel y es ahí, donde seguramente podemos encontrar la base bíblica e histórica que nos permite identificar al poder llamado simbólicamente la bestia.
¿Por qué se puede sostener esto? Simplemente porque la descripción que detalla Juan de la bestia diciendo que: “era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como de león,” evoca al leopardo, el oso y el león que el profeta Daniel vió en su propia visión. [Daniel 7:1-8] Estos animales, representaban en la visión de Daniel a los reinos de Grecia, Medopersia y Neo Babilonia respectivamente. Considerando esto, bien se puede decir que la llave interpretativa para descifrar la identidad de la bestia de Apocalipsis 13 se encuentra con toda seguridad en el capítulo 7 del libro de Daniel.
Efectivamente, el profeta Daniel describe el surgimiento de algunos imperios históricos desde la Babilonia de Nabucodonosor, pasando por Medopersia, Grecia y finalmente la Roma Imperial de los césares, representando a este último imperio como una bestia espantosa que tenía sobre sí diez cuernos.
Históricamente hablando y tras la caída del Imperio Romano surgió de entre los diez cuernos que el profeta Daniel contempló en visión, una nueva potencia denominada por la inspiración como “cuerno pequeño”, la que en su lucha por la supremacía acometería contra tres de los diez cuernos de la visión y los derribaría hasta establecer su propio imperio.
Se dice de este poder denominado el “cuerno pequeño” que tendría las siguientes características:
- "En este cuerno había ojos como ojos de hombre, y una boca que hablaba grandezas.” “El cuerno hablaba grandes palabras.” [Daniel 7:11]
- “Este cuerno hacía guerra contra los santos y los vencía.” [Daniel 7:21]
- “A tres reyes derribará.” [Daniel 7:24]
- “Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en mudar los tiempos y la ley.” [Daniel 7:25]
- “Y entregados serán en su mano hasta tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo.” [Daniel 7:25]
Si comparamos las características que Daniel detalla concernientes a la potencia denominada “cuerno pequeño” con las que a su vez Juan describe de la potencia representada por la bestia de Apocalipsis 13, notaremos la siguiente similitud entre una y otra, toda vez que de la bestia apocalíptica Juan señala que:
- “tenía una boca que hablaba grandes cosas y blasfemias.” [Apocalipsis 13:5]
- “Le fue dado hacer guerra contra los santos y vencerlos.” [Apocalipsis 13:7]
- “Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su tabernáculo, y a los que moran en el cielo.” [Apocalipsis 13:6]
- “Y le fue dada potencia de obrar cuarenta y dos meses.” [Apocalipsis 13:5]
De la comparación anterior, se puede concluir fehacientemente que el “cuerno pequeño” de Daniel 7 y la “bestia de Apocalipsis 13” representan al mismo poder, pues poseen idénticas características. Luego, ¿qué poder está representado por el “cuerno pequeño” de Daniel capítulo 7?
Es fácil determinar lo anterior ya que sólo hay que desarrollar la secuencia histórica que se propone a partir de la profecía de Daniel y que comienza con la puesta en escena de la Neo Babilonia de Nabucodonosor (606 – 538 a.C.), seguida por Medopersia (538 – 331 a.C), Grecia (331 – 168 a.C.) y finalmente Roma Imperial (168 a.C. – 476 d.C.), de la cual se dice que se dividió en diez reinos menores, lo cual nos lleva históricamente al Siglo VI. Luego, ¿qué potencia surgió históricamente después de la caída y posterior división del Imperio Romano y que además derribó a tres de los reinos menores que surgieron de éste? La historia deja ver sólo una alternativa: el papado.
Cualquier libro o enciclopedia de historia que se consulte dejará ver que tras la caída del Imperio Romano de Occidente, y después de una serie de guerras intestinas, un poder político - religioso, se adueñó sorprendentemente del escenario mundial en la Europa de la Edad Media, este poder fruto de un catolicismo fuertemente establecido fue el papado, mezcla de rey temporal y líder religioso, el cual se adueñó del poder y sometió misteriosamente a todas las naciones del tiempo antiguo entre el Siglo VI y el Siglo XVIII.
Siguiendo entonces con cuidado la historia podremos identificar al “cuerno pequeño” y con ello identificar a la bestia de Apocalipsis 13 ya que ambos símbolos, según se desprende de la comparación ya hecha, representan al mismo poder.
De hecho, si analizamos las características que se describen de la potencia papal en los libros de Daniel y el Apocalipsis, podremos apreciar lo siguiente:
1 'UNA BOCA QUE HABLABA GRANDEZAS' 'LE FUE DADA BOCA QUE HABLABA GRANDES PALABRAS'
El papado se atribuyó a sí mismo títulos y nombres que antaño sólo podían ser aplicables a Dios y en este sentido habló grandezas delante del mundo. Los pontífices se hicieron llamar “Padre,” “Santo Padre,” “Santidad” y “Santísimo,” con lo cual usurparon para sí títulos que sólo podían ser atribuídos a la Divinidad y jamás a un hombre o a un poder humano. [Mateo 23:9; Apocalipsis 15:4] De igual manera, el líder católico se proclamó “cabeza de la Iglesia” y “Sumo Pontífice”, título y autoridad que sólo pueden ser atribuídos a Cristo. [Efesios 5:23; Colosenses 1:18; Hebreos 4:14-15; 8:1]
En hecho, la triple corona que ostenta el poder pontificio, a juicio de los católicos significa que el papa es rey de los cielos, la tierra y las profundidades, lo cual no deja de ser por cierto una pretensión bastante arrogante por decir lo menos.
2. ‘LE FUE DADA BOCA QUE HABLABA… BLASFEMIAS’
La palabra “blasfemia” procede del griego βλασφημία que significa insulto y que se traduce generalmente en palabras ofensivas o actos que resultan especialmente ofensivos a Dios.
En la Biblia se mencionan dos pasajes en que son representados actos o palabras que constituyen “blasfemia,” de modo que las blasfemias de que se hace culpable la bestia de Apocalipsis 13, el papado, deben estar en estrecha relación con los pasajes bíblicos aludidos.
En primer lugar tenemos Marcos 2:7. En este pasaje se deja ver que en el ambiente religioso se entiende que para un hombre arrogarse la autoridad de perdonar pecados constituye una blasfemia manifiesta contra Dios ya que solo Dios puede arrogarse tal autoridad. El pretender perdonar pecados a los hombres constituye un insulto contra Dios y una evidente usurpación de su legítima autoridad.
Si bien Jesús confió a la iglesia la responsabilidad de anunciar a los hombres el perdón de los pecados mediante la fe en Cristo, esto no significa que la iglesia en sí tenga la facultad de perdonar pecados. El perdón que ofrece la iglesia a los hombres se funda en la confianza de que Dios está dispuesto a perdonar al pecador, pero no en la pretensión de que sea la propia iglesia quien administre dicho perdón. La iglesia es entonces sólo el portavoz del perdón divino pero entendiendo que el perdón mismo sólo es administrado y concedido por Dios. [Hechos 2:37-38]
En este sentido el papado se ha constituido en un poder blasfemo por cuanto el catolicismo reconoce al clero y especialmente al papa, la autoridad para perdonar pecados. En el Siglo XVI, se llegó incluso al descaro de ofrecer el perdón de los pecados a cambio de dinero o favores económicos. Las indulgencias que concedió el papa León X por ejemplo, no eran sino el ofrecimiento del perdón a cambió de una contribución económica a la Iglesia Católica. Fue este mal acto de parte del pontífice católico una de las causas, entre otras, que motivaron más tarde la Reforma Protestante.
Por otra parte, de Juan 10:33, se desprende otro acto que a ojos de los hombres, constituye una blasfemia contra Dios, a saber, la pretensión de hacerse igual a Dios o arrogarse divinidad. Notemos que en su humanidad, el propio Jesús, siendo en esencia igual a Dios, “no tuvo por usurpación ser igual a Dios.” [Filipenses 2:5-8]
Sin embargo, el papado desde sus inicios pretendió igualarse con Dios. Ya vimos que se atribuyó a sí mismo títulos y autoridad que sólo podían ser atribuídos a la Divinidad del cielo y de ninguna manera a un simple hombre. No obstante, la profecía, hablando del “hombre de pecado” dejaba ver que pretendería igualarse con Dios: “tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios.” [2 Tesalonicenses 2:3-4]
Se puede apreciar por ejemplo, que en algunos escritos antiguos se nombra al pontífice romano como “Señor Dios el Papa.”
“En cuanto al título ‘Señor Dios el Papa,’ veáse una glosa de las Extravagantes del papa Juan XXII, título 14, cap. 4, ‘Declaramus.’ En una edición de las Extravagantes, impresa en Amberes en 1584, se encuentran en la columna 153 las palabras ‘Dominum Deum nostrum Papam’ (‘Nuestro Señor Dios el Papa’). En una edición de París, del año 1612, se hallan en la columna 140. En varias ediciones publicadas desde 1612, hase omitido la palabra ‘deum’ (‘Dios’).” [CS 738]
3. “Y PENSARÁ EN MUDAR LOS TIEMPOS Y LA LEY”
El papado se atribuyó la autoridad de cambiar la ley de Dios y modificó los Diez Mandamientos. En el año 321 y bajo el imperio de Constantino, el papa Silvestre I autorizó la promulgación del día domingo como día de descanso en detrimento del sábado instituido por Dios.
En efecto, en referencia al sábado bíblico, una nota en el índice alfabético de materias de la traducción católica de la Biblia Nacar – Colunga, señala lo siguiente: “Considerándolo como precepto puramente ceremonial, la iglesia prescindió luego de él como de tantos otros y lo sustituyó por el día del Señor, el domingo, en honor de su resurrección.” [Biblia Nacar – Colunga, pág. 878]
De un sencillo análisis de los Diez Mandamientos en comparación con los mandamientos que enseña el catecismo católico, se puede claramente observar que el segundo mandamiento ha sido prácticamente borrado de la ley, el cuarto ha sido sustituido, el décimo ha sido dividido en dos, y los restantes han sufrido variación en cuanto a orden y ubicación.
Puesto que el papado ha sido el único poder terrenal que se ha arrogado la autoridad para modificar la ley de Dios, es claro que la profecía se puede aplicar perfectamente a este poder.

El papado borró de la conciencia de la gente la obligación moral de guardar el cuarto mandamiento que consagra el descanso en el séptimo día de la semana, en cambio, instituyó la observancia del domingo, día que antiguamente era consagrado a la veneración del sol.
4. 'HACIA GUERRA CONTRA LOS SANTOS Y LOS VENCÍA' 'LE FUE DADO HACER GUERRA CONTRA LOS SANTOS Y VENCERLOS'
Desde el momento mismo en que el papa se arrogó la pretensión de ser cabeza de la iglesia, despertó la oposición de los cristianos fieles que reconocían sólo a Jesús como la verdadera cabeza del cuerpo de creyentes que es la iglesia. [Colosenses 1:18; Efesios 1:22-23; 5:23]
La persecución y el hostigamiento del papa contra aquellos que se resistían a su pretensión de ser cabeza de la iglesia no se hizo esperar y muy temprano se dejó sentir entre los verdaderos cristianos en el Siglo VI. Durante un largo período el catolicismo persiguió sistemáticamente a quienes se negaban a aceptar la autoridad del romano pontífice como siendo investida por el cielo y bajo este marco, los pocos cristianos fieles se vieron obligados por las mismas circunstancias a buscar refugio en las montañas y en lugares apartados del mundo, donde no pudiera alcanzarlos el largo brazo del poder papal.
La historia confirma por ejemplo, la dura persecución de que fueron objeto los valdenses en el Siglo XII. Estos cristianos, seguidores de Pedro de Valdo, se oponían al lujo y a la ostentación en que vivían descaradamente papas y prelados mientras que afuera de los monasterios y conventos, así como de los suntuosos palacios, ajenos a la fiesta y al convite, morían desesperados los más pobres, diezmados por el hambre, la miseria y la enfermedad.
Por la misma época fueron perseguidos los albigenses en Francia, contra quienes el papa Inocencio III ordenó una cruzada en el año 1209. La persecución contra los cristianos disidentes del catolicismo, alcanzó su máxima expresión en aquella nación europea, donde los hugonotes, como se llamó a los protestantes, fueron cruelmente perseguidos y muertos por las expediciones militares ordenadas por el papa de la época.
5. 'Y ENTREGADOS SERÁN EN SU MANO HASTA TIEMPO, Y TIEMPOS, Y EL MEDIO DE UN TIEMPO' 'Y LE FUE DADA POTENCIA DE OBRAR CUARENTA Y DOS MESES'
Ya hemos visto anteriormente que el período profético mencionado como “tiempo, tiempos y el medio de un tiempo,” así como los “cuarenta y dos meses” o los 1260 días, representan el mismo período de tiempo, es decir el período de supremacía papal y que comprende desde 538 y hasta 1798 de nuestra era.
Efectivamente, el período de supremacía del papado comenzó en el año 538 cuando entró en vigencia el Decreto de Justiniano y que concedía autoridad al poder católico romano. Desde aquel año y hasta que el poder católico fue derribado en Francia en 1798, transcurrieron exactamente “cuarenta y dos meses” o 1260 días que en verdad correspondían a años, lo mismo que “tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo.”
De todo lo expuesto anteriormente, se puede concluir que efectivamente el papado corresponde no sólo al poder denominado “cuerno pequeño” en Daniel el capítulo 7, sino que corresponde además con el otro símbolo descriptivo de este poder, la fatídica bestia de Apocalipsis 13.
No resulta extraño entonces que el propio Martín Lutero identificara al poder romano representado por el papa como el mismo poder del Anticristo, un poder absolutamente opuesto a Dios, a Cristo, a la iglesia y a la verdad.

LA HERIDA DE MUERTE PROPINADA A LA BESTIA Y SU RECUPERACIÓN PROFÉTICA (Apocalipsis 13:3-4)
Después de presentar a la bestia de Apocalipsis 13 en los versículos 1 y 2, a partir del versículo siguiente, la atención de Juan se concentra en una de las cabezas de ella, la sexta. Esta cabeza de que habla el capítulo 13, es en definitiva aquella que recibió dominio en la historia por un período de 1260 años o “cuarenta y dos meses” proféticos. Ya se ha determinado que este período corresponde históricamente al período de supremacía papal.
Precisamente de este poder, el papado, se dice que recibió una herida de muerte en el año 1798, no habiendo otra potencia que existiendo históricamente en aquella época recibiese un ataque mortal a su supremacía en ese año. Todo lo anterior, lleva a que la identificación de la cabeza que recibe la herida mortal resulte prácticamente inconfundible.
La pluma inspirada refiere lo siguiente sobre la herida propinada a la bestia:
“Y dice el profeta: "Vi una de sus cabezas como si hubiese sido herida de muerte." Y además: "Si alguno lleva en cautiverio, al cautiverio irá; si alguno mata con espada, es preciso que él sea muerto a espada." Los cuarenta y dos meses son lo mismo que "un tiempo, y dos tiempos, y la mitad de un tiempo," tres años y medio, o 1.260 días de Daniel 7, el tiempo durante el cual el poder papal debía oprimir al pueblo de Dios. Este período, como fue indicado en capítulos anteriores, empezó con la supremacía del papado, en el año 538 de J. C., y terminó en 1798. Entonces, el papa fue hecho prisionero por el ejército francés, el poder papal recibió su golpe mortal y quedó cumplida la predicción: "Si alguno lleva en cautiverio, al cautiverio irá."” [CS 492]



Sobre este suceso, el arresto del papa, que cumplió la profecía de Apocalipsis 13, otro autor adventista señala lo siguiente:
“No hay duda de que este suceso señaló el comienzo de la herida mortal. Pero en realidad lo que sucedía entonces era vastamente más que la derrota y captura de Pío VI. Como se ha dicho, en más de una ocasión previa el papa que entonces reinaba fue derrotado o enviado al destierro. Pero alrededor del siglo dieciocho y principios del diecinueve, la causa católica fue sometida en todas partes a humillación y represión. Un historiador dice que todo gobierno católico romano en el mundo experimentó una revolución. Nunca desde entonces se ha permitido el viejo poder de tratar con ‘herejes’ en nada que se parezca a una escala general.” [George McCready Price, “El tiempo del fin,” pág. 14]
La herida mortal que se propinó a la bestia y específicamente a la sexta cabeza de ella dice relación con su poder de legislar de manera contraria a la ley de Dios y a su capacidad de perseguir a quienes se le oponen.
Cuando en 1798 el gobierno francés determinó el encarcelamiento y posterior destierro del papa, la autoridad del pontífice católico sufrió un duro golpe que le significó la pérdida casi completa del dominio que hasta entonces ejerciera sobre el mundo antiguo, especialmente sobre Europa. La pérdida del poder y autoridad que antes tuviera y que impedía al papado continuar dominando la conciencia del pueblo y de igual manera, le impedía continuar persiguiendo a los “herejes”, es lo que en la profecía se llama “la herida de muerte.”
Con lo anterior, concuerda el siguiente comentario:
“Pero alrededor del siglo dieciocho y principios del diecinueve, la causa católica fue sometida en todas partes a humillación y represión. Un historiador dice que todo gobierno católico romano en el mundo experimentó una revolución. Nunca desde entonces se ha permitido el viejo poder de tratar con ‘herejes’ en nada que se parezca a una escala general.” [George McCready Price, “El tiempo del fin,” pág. 14]
“Obviamente la herida significa que se le quitó el poder bestial de dominar al mundo y de tratar con los ‘herejes’. Esta herida mortal no se sanará hasta que se le restaure el antiguo poder de persecución.” [George McCready Price, “El tiempo del fin,” pág. 34]
La Revolución Francesa, que trajo entre otras cosas como resultado la caída del papado, derivó finalmente en la completa separación de Iglesia y Estado, la fuente misma del poder de la bestia.
Efectivamente, una de las características de la bestia a lo largo de toda su historia ha consistido en la unión del poder político y religioso, unión que se ha verificado en todos los imperios que existieron antes del papado.
Que siempre ha sido el propósito de Satanás dominar al mundo por medio del poder político y religioso mancomunado, se deja ver en el intento de establecer tal forma de gobierno en los días de Elías. Efectivamente, en los días del ferviente profeta, el enemigo de las almas propició el matrimonio entre Jezabel, sacerdotisa de Baal e hija de un rey sidonio y Achab, el rey de Israel. El fruto de esta fatídica unión entre el poder político y religioso se dejó ver en la corrupción de la adoración verdadera y en la persecución de las personas fieles a Dios. [1 Reyes 16:30-32; 18:9-10]
Siempre ha sido el propósito de Satanás lograr que el poder religioso influya sobre el estado a fin de que éste último promulgue leyes contrarias a la ley de Dios y someta de esta manera la conciencia religiosa del pueblo. Tal ha sido el caso por ejemplo en la historia del imperio babilónico y medopersa, en que el poder político, a saber el rey, promulgó leyes contrarias a la ley de Dios e intentó de esta manera someter la conciencia religiosa de quienes deseaban ser fieles a Dios. En ambos casos, la promulgación de las leyes propuestas por el Estado, tenían por objeto violentar la conciencia del pueblo y llevarlo a transgredir los mandamientos de Dios. [Daniel 3:1-7; 6:6-9]
La herida mortal que se propinó a la bestia y que redundó en la separación de Iglesia y Estado afectó entonces su capacidad para dominar al pueblo con la promulgación de leyes contrarias a los principios divinos y también su capacidad de perseguir a los disidentes.
EL DEGOLLAMIENTO DE LA BESTIA
El texto griego original resulta bastante expresivo y parece indicar que la bestia recibió una herida de muerte muy seria, similar a lo que podría ser un “degollamiento sacrificial.” De hecho, la expresión griega utilizada para describir la herida de muerte que recibió la bestia, es similar a la utilizada para describir la herida que recibió Cristo como cordero sacrificial de Dios en rescate por los pecados del mundo. Apocalipsis 13:3 dice con relación a la bestia: καὶ μίαν ἐκ τῶν κεφαλῶν αὐτοῦ ὡς ἐσφαγμένην εἰς θάνατον que literalmente se traduce “y una de las cabezas de él como degollada para muerte.” La expresión griega ἐσφαγμένην (siendo degollada) es similar a la que se utiliza en Apocalipsis 5:6 en donde con relación a la herida de sacrificio de Cristo expresa: ἀρνίον ἑστηκὸς ὡςἐσφαγμένον que se traduce literalmente como: “un cordero de pie como degollado.”
La herida de muerte que recibió la bestia fue bastante considerable y afectó decididamente su capacidad de acción. La herida, comparable a un degollamiento, sumió a la potencia papal en la inacción por largo tiempo. Estamos viviendo ahora en el tiempo en que la bestia se está recuperando de su herida mortal y este período de inactividad es lo que ha permitido que los verdaderos cristianos practiquen su religión sin presiones ni hostigamientos de ninguna especie por parte del poder católico. Una vez que la herida mortal se recupere completamente, se levantará una vez más el brazo armado de la intolerancia y la persecución, como está escrito. Precisamente, el capítulo 13 de Apocalipsis anuncia que habrá una recuperación sorprendente de la herida mortal recibida por la bestia y cuando esto ocurra, se iniciará nuevamente la persecución contra los verdaderos cristianos por causa de su fe.
La profecía dice con relación a la bestia: “Y la llaga de su muerte fue curada.” ¿Qué significa entonces el sanamiento de la herida mortal de la bestia?
Como se dijo, la bestia recibió su herida mortal cuando perdió el poder temporal producto de la separación entre Iglesia y Estado como resultado de los sucesos ocurridos durante el período de la Revolución Francesa, de modo que la recuperación de dicha herida debe corresponder a la recuperación de su poder para imponer leyes y perseguir a los disidentes.
La historia permite ver que desde 1798 en adelante, la herida mortal recibida por el papado ha entrado en un período de recuperación. Si bien el gobierno francés tomó prisionero al papa Pío VI mandándolo al destierro, no pasaron muchos años antes de que Francia, al mando de Napoleón Bonaparte, firmara un concordato con otro papa. Durante el Siglo XIX la herida de muerte del papado entró en franca recuperación y los líderes católicos recobraron en gran medida la popularidad y el respeto del pueblo que antes tuvieran. En 1929, se dejó ver otra señal de recuperación del poder papal. En aquella fecha, Benito Mussolini firmó el célebre Tratado de Letrán, mediante el cual se creaba el Estado Vaticano, un territorio de 44 hectáreas que pasaría en adelante a constituir el lugar de gobierno temporal del papa. Desde entonces el papado ha sido reconocido por las naciones restantes como un legítimo líder temporal.
Si bien paulatinamente el papado ha ido recobrando el poder temporal que perdiera producto de la herida mortal, lo cierto es que dicha recuperación no ha alcanzado su punto culminante. La recuperación profetizada sólo se apreciará cuando el papado logre nuevamente controlar el poder civil y mediante éste logre imponer sus doctrinas y perseguir a los disidentes. La profecía deja ver que el papado habrá de convertirse en el futuro amo de la Tierra iniciándose así el octavo imperio reinante, el cual como establece la propia profecía, no es un nuevo imperio sino uno de los siete anteriores y que aún existe.
LA BESTIA DE DOS CUERNOS SEMEJANTES A LOS DE UN CORDERO (Apocalipsis 13:11)
El apóstol Juan presenta a la bestia de Apocalipsis 13:1 en un momento crucial de su vida histórica, a saber en el momento en que es herida de muerte. Esto significa que el capítulo 13 del Apocalipsis nos lleva aproximadamente al año 1798, fecha en que el poder papal perdió el poder temporal y entró en una etapa de inactividad.
Después de esto, el apóstol continúa diciendo: “Después ví otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, más hablaba como un dragón.”
Con relación a lo anterior, cabe preguntar: ¿qué potencia o nación surgió en el mundo alrededor del año 1798?
La respuesta es muy sencilla, los Estados Unidos de Norteamérica. Efectivamente, tras el aumento de los tributos a que sometió Inglaterra a los colonos norteamericanos que estaban bajo su reinado se produjo la sublevación y éstos se negaron a las imposiciones inglesas produciéndose finalmente un conflicto.
Los enfrentamientos entre los colonos y el ejército inglés se tornaron cada vez más violentos produciéndose la masacre de Boston en 1770. La mayoría de los impuestos establecidos fueron derogados, permaneciendo vigente solamente el impuesto del té, provisto en la Ley del Té de 1773. Los colonos ante la decisión de Inglaterra reaccionaron con el montín de Boston en 1773, ocasión en que unos 50 de ellos, disfrazándose de indios tomaron por asalto los barcos ingleses que estaban anclados en el puerto y arrojaron la carga de té al mar. Inglaterra reaccionó enérgicamente y puso la ciudad de Boston bajo control directo de un representante británico. Esta medida fue lo que finalmente dio origen a la guerra de la independencia de los Estados Unidos.
La citda guerra de independencia se prolongó por espacio de ocho años, entre 1775 y 1783. En el año 1774, los colonos se reunieron en la ciudad de Filadelfia, en el Congreso Continental, y formaron un ejército bajo las órdenes de George Washington, quien sería más tarde el primer presidente norteaméricano. El 4 de julio de 1776, el Congreso proclamó la declaración de independencia, ratificando la ruptura definitiva con Gran Bretaña.
Finalmente, en el año de 1783, se firmó la Paz de Versalles, que supuso el reconocimiento de la independencia y el surgimiento de una nueva nación en el escenario mundial, los Estados Unidos de Norteamérica. Desde 1783 y en adelante, los Estados Unidos se convirtieron en la nación emergente más poderosa, llegando a constituirse después de 1798, en la nación más próspera y poderosa del mundo.
Siendo así, no se hace difícil identificar a la nación que después de 1798, se perfiló como la nueva potencia mundial y líder indiscutido del mundo moderno. En hecho, los Estados Unidos constituyen la única nación verdaderamente poderosa que ha surgido en la historia después de 1798, de modo que la aplicación del símbolo de Apocalipsis 13:11 no merece discusión.
Sabiendo que la primera bestia surgió del mar, símbolo de pueblos, muchedumbres y lenguas, más precisamente símbolo de la Europa del tiempo antiguo, cabe preguntar: ¿de dónde surge la segunda bestia de Apocalipsis 13? La profecía deja ver que a diferencia de la primera bestia, que subió del mar, la segunda bestia sorprendentemente surge de la tierra.
EL SURGIMIENTO GEOGRÁFICO DE LA BESTIA DE DOS CUERNOS
La primera bestia que contempló Juan en visión surgió del mar, el convulsionado mundo político del tiempo antiguo y que como se ha establecido refiere a la antigua Europa. Sin embargo, la bestia de dos cuernos, a diferencia de la primera, surge de la tierra, que como también se ha establecido anteriormente, refiere a la América protestante.
Sabemos que tanto Sudamérica como Centroamérica, fueron colonizados por naciones católicas, a diferencia de Norteamérica que fue colonizada por una nación eminentemente protestante como es Inglaterra. En consecuencia, los símbolos de mar y tierra, nos permite ubicar geográficamente el lugar de donde habían de surgir tanto la bestia de Apocalipsis 13:1 como la de Apocalipsis 13:11. Es claro que con posterioridad a 1798, la única nación poderosa que surgió fuera de los márgenes territoriales de Europa fue sin duda Estados Unidos. Es igualmente claro que si la nación poderosa que está representada por la bestia de dos cuernos hubiera surgido igual que la primera de la tierra, hubiera entrado en inevitable conflicto con la séptima cabeza de ella, a saber Francia, la nación que reinaba en Europa a fines del Siglo XVIII.
Sin embargo, la nación descrita como subiendo de la tierra no funda su imperio con base en la fuerza o la agresión contra otras naciones sino que surge pacíficamente, como un cordero.
Sobre este punto, consideremos el siguiente comentario del Espíritu de Profecía:
“Pero la bestia con cuernos semejantes a los de un cordero "subía de la tierra." En lugar de derribar a otras potencias para establecerse, la nación así representada debe subir en territorio hasta entonces desocupado, y crecer gradual y pacíficamente. No podía, pues, subir entre las naciones populosas y belicosas del viejo mundo, ese mar turbulento de "pueblos y muchedumbres y naciones y lenguas." Hay que buscarla en el continente occidental.
¿Cuál era en 1798 la nación del nuevo mundo cuyo poder estuviera entonces desarrollándose, de modo que se anunciara como nación fuerte y grande, capaz de llamar la atención del mundo? La aplicación del símbolo no admite duda alguna. Una nación, y sólo una, responde a los datos y rasgos característicos de esta profecía; no hay duda de que se trata aquí de los Estados Unidos de Norteamérica.” [CS 493]
Analicemos aún otro comentario de un autor distinto, que refiere sobre el surgimiento geográfico de la bestia de dos cuernos:
“Puesto que es "otra" bestia, que "subía de la tierra," debe hallarse en algún territorio que no haya sido abarcado por otros símbolos. Babilonia y Medo-Persia abarcaban toda la parte civilizada de Asia. Grecia abarcaba la Europa oriental, inclusive Rusia. Roma, con los diez reinos en que se dividió, según lo representado por los diez dedos de los pies en la imagen de Daniel 2, los diez cuernos de la cuarta bestia de Daniel 7, los diez cuernos del dragón de Apocalipsis 12 y los diez cuernos de la bestia semejante a un leopardo de Apocalipsis 13, abarcaba toda la Europa occidental. En otras palabras, todo el hemisferio oriental conocido por la historia y la civilización queda abarcado por símbolos proféticos acerca de cuya aplicación no cabe casi la menor duda.
Pero hay en el hemisferio occidental una nación poderosa, que es, como ya lo hemos visto, digna de que se la mencione en la profecía, pero que no ha sido todavía introducida en ella. Queda también un símbolo que no ha sido aplicado. Lo han sido todos menos uno, y todas las regiones disponibles del hemisferio oriental quedan abarcadas por las aplicaciones. De todos los símbolos mencionados, queda uno solo: la bestia de dos cuernos de Apocalipsis 13. De todos los países de la tierra acerca de los cuales hay motivo de que se los mencione en la profecía, queda uno solo: los Estados Unidos de Norteamérica. ¿Representa a los Estados Unidos la bestia de dos cuernos? En caso afirmativo, todos los símbolos hallan aplicación, y queda abarcado todo el territorio. En caso negativo, los Estados Unidos no están representados en la profecía, y el símbolo de la bestia de dos cuernos no halla nación a la cual se pueda aplicar. Pero la primera de estas suposiciones no es probable, y la segunda no es posible.
Otra consideración que ayudará a localizar esta potencia proviene del hecho de que Juan la vió nacer de la tierra. Si el mar, del cual se levantó la bestia semejante a un leopardo (Apocalipsis 13:1), denota pueblos, naciones y muchedumbres (Apocalipsis 17:15), la tierra sugerirá por contraste un territorio nuevo y no ocupado antes. Si excluimos los continentes del hemisferio oriental y buscamos territorio desconocido antes para la civilización, dirigimos necesariamente nuestra atención al hemisferio occidental.” [Urias Smith, “El libro de Apocalipsis,” págs. 211-212]
El siguiente comentario puede ayudar a definir más claramente este punto en análisis:
“Precisamente cuando este poder perseguidor va en cautiverio [el papado] (vers. 10), el profeta ve otro poder que se levanta en forma de "otra bestia" que sube "de la tierra," y que tiene "dos cuernos semejantes a los de un cordero, mas hablaba como un dragón." Había, entre otras especificaciones dignas de nota, que significaban claramente a qué potencia se aplica este símbolo, las cuatro siguientes: 1. El tiempo de su nacimiento. 2. El territorio en que actúa. 3. El carácter que profesa tener, según lo indican sus cuernos. 4. Su verdadero carácter y obra, según lo revela su voz.
1.- Esta potencia, nace más o menos, cuando la bestia anterior, gobernada por la cabeza papal, es llevada en cautiverio o cesa de ser potencia perseguidora. Esto sucedió en 1798, cuando el papa Pío VI fue llevado en cautiverio, y desde esa fecha el papado no ha sido reconocido por el poder civil como defensor de la fe de las naciones y juez de herejes. En esa oportunidad al fin del siglo XVIII había tan sólo una nueva potencia notable que hacía su aparición en el horizonte del mundo, a saber, los Estados Unidos de Norteamérica.
2.- Las bestias que representaban las naciones del Viejo Mundo aparecen como saliendo del mar (Daniel 7:2, 3, 17; Apocalipsis 13:1); el mar, o las aguas, simboliza los grandes movimientos nacionales de flujo y reflujo, con todos los cambios y fluctuaciones que ocasionan (Apocalipsis 17:15; Isaías 8:7). Pero la bestia de dos cuernos llega al poder, no entre las naciones conocidas del mundo, sino en una parte desconocida hasta entonces. Esta especificación se cumple en los Estados Unidos y su gobierno porque surgieron, por así decirlo, "entre las soledades de la tierra." [DTG 778]
LAS CARACTERÍSTICAS DE LA BESTIA DE DOS CUERNOS
Sabiendo que el símbolo bestia refiere a una nación o reino que emerge de la tierra, cabe destacar las características que posee esta segunda bestia de Apocalipsis 13 y que nos llevan también a concluir que se trata de los Estados Unidos de Norteamérica.
Se dice que esta bestia poseía “dos cuernos semejantes a los de un cordero.” Con relación a esta característica de la segunda bestia, algunos autores expresan lo siguiente:
“‘Y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero.’ Los cuernos semejantes a los de un cordero representan juventud, inocencia y mansedumbre, rasgos del carácter de los Estados Unidos cuando el profeta vio que esa nación "subía" en 1798. Entre los primeros expatriados cristianos que huyeron a América en busca de asilo contra la opresión real y la intolerancia sacerdotal, hubo muchos que resolvieron establecer un gobierno sobre el amplio fundamento de la libertad civil y religiosa. Sus convicciones hallaron cabida en la declaración de la independencia que hace resaltar la gran verdad de que "todos los hombres son creados iguales," y poseen derechos inalienables a la "vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad." Y la Constitución garantiza al pueblo el derecho de gobernarse a sí mismo, y establece que los representantes elegidos por el voto popular promulguen las leyes y las hagan cumplir. Además, fue otorgada la libertad religiosa, y a cada cual se le permitió adorar a Dios según los dictados de su conciencia. El republicanismo y el protestantismo vinieron a ser los principios fundamentales de la nación. Estos principios son el secreto de su poder y de su prosperidad. Los oprimidos y pisoteados de toda la cristiandad se han dirigido a este país con afán y esperanza. Millones han fondeado en sus playas, y los Estados Unidos han llegado a ocupar un puesto entre las naciones más poderosas de la tierra.” [CS 494]
“Hay en la profecía buenas evidencias de que el gobierno simbolizado por la bestia de dos cuernos se introduce durante la primera parte de su carrera; es decir, mientras es una potencia todavía joven. Las palabras de Juan son: "Ví otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero." ¿Por qué no dice Juan simplemente: "Tenía dos cuernos"? ¿Por qué añade "semejantes a los de un cordero"? Debe ser con el fin de hacer notar el carácter de esta bestia y demostrar que no sólo se conduce en forma inocente e inofensiva, sino que era una potencia joven; porque los cuernos de un cordero son cuernos que apenas empezaron a crecer.
Tengamos presente que por el argumento precedente relativo a la cronología, nuestra mirada se fijó en el año 1798, cuando la potencia simbolizada era joven. ¿Qué potencia notable iba cobrando entonces importancia, pero era todavía joven? No era Inglaterra, ni Francia ni Rusia, ni ninguna otra potencia europea. Si buscamos una potencia joven que se levanta en esa época, debemos dirigir los ojos hacia el Nuevo Mundo. Pero tan pronto como los volvemos en esa dirección, se fijan inevitablemente en los Estados Unidos como la potencia en cuestión. Ninguna otra potencia situada al oeste del Atlántico cuadra con la descripción.” [Urias Smith, “El libro de Apocalipsis,” págs. 210]
Según se desprende de los comentarios citados los “dos cuernos semejantes a los de un cordero” son símbolo de “juventud, inocencia y mansedumbre.” En otras palabras, la nación o potencia así representada debía manifestar los atributos mencionados, es decir, debía ser una nación joven para el año 1798 y no debía ser una nación desgastada por una larga historia de guerras y conflictos internos como sucedía con las naciones de Europa por ejemplo. Por otra parte, la nación así representada debía manifestar un espíritu manso y pacífico, es decir, no ser una nación belicosa. Debía ser una nación en franco crecimiento de lo cual los incipientes cuernos como de un joven cordero son señal, a más de que representan también los principios de libertad civil y religiosa, republicanismo y protestantismo, que son los ideales que hacen grande a los Estados Unidos.
De lo expuesto, se entiende que los dos cuernos semejantes a los de un cordero no simbolizan dos subreinos o potencias menores como sucede por ejemplo en Daniel 7 y 8 o en el mismo libro de Apocalipsis. En Apocalipsis 13:11 el término “cuernos” es utilizado como parte de una “semejanza” o descripción comparativa, de modo que en el pasaje estudiado es la semejanza de un cordero lo que se quiere destacar, no utilizándose el término “cuernos” bajo el significado simbólico convencional con que se usa en Daniel 7 y 8 o en el mismo libro de Apocalipsis. Cada vez que en el texto griego se emplea la palabra ὅμοιος que significa igual o semejante, y así sucede en Apocalipsis 13:11, estamos ante la presencia de un recurso comparativo y en consecuencia los términos utilizados en él, pierden su significado simbólico convencional.
Siendo así, el significado manifiesto del término “cuernos” utilizado en Apocalipsis 13:11, no puede considerarse con relación a un subreino o una potencia menor, como sucede en otros pasajes de las Escrituras, sino más bien el término es utilizado para señalar una característica especial de la nación así representada.
Es sabido que en el libro del Apocalipsis es frecuentemente utilizado el recurso de la “semejanza”, especialmente con animales, y cada vez que éste es empleado, tiene como objeto destacar las características propias del animal usado como semejanza, a saber, su fuerza, su ferocidad, su mansedumbre, etc. En el caso estudiado, los dos cuernos semejantes a los de un cordero, simbolizan las características propias de un cordero, a saber: juventud, inocencia y mansedumbre.
Para mayor información, consideremos el siguiente comentario:
“Ya hace más de setenta años desde que estudié por primera vez los símbolos de Daniel y Apocalipsis. Pero aún recuerdo mi perplejidad al leer en El Conflicto de los Siglos, página 494, la interpretación de los ‘dos cuernos semejantes a los de un cordero’ (Apocalipsis 13:11) como refiriéndose a los principios de libertad civil y religiosa. ‘El republicanismo y el protestantismo’ también son como una expresión equivalente. Aquí se introduce en el cuadro profético ideas abstractas en lugar de los significados concretos de los cuernos mencionados en las otras profecías.
Era entonces un muchachón adolescente, pero recuerdo que en el libro de Daniel los cuernos representaban naciones. ¿Acaso no simbolizaba el carnero con dos cuernos la monarquía doble de Medo-Persia? (Daniel 8:20). ¿Y no significaba el gran cuerno del macho cabrío el primer rey de Grecia? (Vers. 21). También los diez cuernos de la cuarta bestia de Daniel 7 siempre han sido interpretados como representando los muchos reinos de Europa occidental en el cual se dividió el imperio romano, reapareciendo estos mismos diez cuernos en cada uno de los tres símbolos en el Apocalipsis que trata con estos temas, capítulos 12, 13 y 17. El significado en todos estos casos parecía muy claro. ¿Cómo entonces podían los dos cuernos como de cordero representar la libertad civil y religiosa?
No hay nada extraño o inconsecuente en el uso bíblico de cuernos para representar reinos en los tiempos de Alejandro y el uso del mismo simbolismo en nuestros días para representar las principales ideologías en el fundamento de los Estados Unidos. El Conflicto de los Siglos explica: ‘Estos principios son el secreto de su poder y prosperidad.’ Pág. 494 La definición de cuerno según el diccionario y el uso que se le da en la Biblia, es que simboliza fuerza, orgullo o gloria. En esta edad moderna de principios abstractos universales tanto buenos como malos, es altamente apropiado que la libertad de pensamiento y de conciencia, la libertad de ordenar nuestras vidas así como queremos, fuese escogida por la inspiración divina para caracterizar aquel poder gigantesco que surgía de la tierra del occidente justamente en la época en que la bestia cual leopardo iba en cautiverio, y recibía la herida mortal, a fines del siglo dieciocho.” [George McCready Price, “El tiempo del fin,” págs. 24-25]
A pesar de lo expuesto, algunos intérpretes insisten en aplicar un significado simbólico convencional a la expresión “cuernos” de Apocalipsis 13:11, sin embargo tal empeño se contrapone con lo siguiente:
1. En el lenguaje profético no siempre debe aplicarse a un término su significado simbólico convencional, ya que la aplicación depende de aspectos bien definidos como por ejemplo el contexto y el recurso literario en que se encuentra inserto.
2. La expresión “cuernos” de Apocalipsis 13:11 aparece inserta como parte de una semejanza y dentro de un contexto comparativo, de modo que en este caso se pierde el significado simbólico convencional.
3. Por otra parte, quienes insisten en que los dos cuernos representan a dos potencias, pasan por alto el hecho de que algunos manuscritos antiguos del texto griego original, no señalan el número de cuernos, en este caso dos, lo cual podría sugerir que verdaderamente no era la intención del apóstol Juan destacar el número de cuernos sino la semejanza de ellos. De hecho, el apóstol señala que la bestia tenía “cuernos semejantes a los de un cordero,” lo cual indudablemente permite ver que lo que él deseaba destacar era la semejanza de los cuernos y no su número. Lo anterior, se puede observar en la mayoría de las versiones griegas del Nuevo Testamento y del Apocalipsis en particular, en que el versículo 11 del capítulo 13 se vierte de la siguiente manera: Καὶ εἶδον ἄλλο θηρίον ἀναβαῖνον ἐκ τῆς γῆς, καὶ εἶχεν κέρατα [δύο] ὅμοια ἀρνίῳ que traducido literalmente vendría a ser: “y ví otra bestia subir de la tierra y teniendo cuernos semejantes a un cordero.”
Todo lo expuesto, permite aceptar con honestidad que la interpretación de los “cuernos semejantes a los de un cordero” que poseía la segunda bestia de Apocalipsis 13, indican “juventud, inocencia y mansedumbre” y simbolizan en última instancia los dos principios que sustentan el poder de los Estados Unidos de Norteamérica, a saber, los principios combinados de libertad civil y religiosa, propios y característicos de esta nación.
Una vez más podemos decir que la Biblia y los Testimonios concuerdan plenamente, siendo fruto de la misma inspiración. La aplicación que da Conflicto de los Siglos sobre los dos cuernos de la segunda bestia de Apocalipsis 13 resulta entonces en todo punto consecuente y aceptable con la realidad bíblica del texto en consideración.
LA BESTIA DE DOS CUERNOS LLAMADA FALSO PROFETA
(Apocalipsis 16:13; 19:20; 20:10)
La bestia de dos cuernos semejantes a los de un cordero es llamada también como “falso profeta” en la profecía del Apocalipsis. ¿Cómo podemos saber que es la segunda bestia de Apocalipsis a quien se llama falso profeta?
Apocalipsis 19:20 da la respuesta. En ese pasaje se habla del resultado de Armagedón en que la bestia y el falso profeta son lanzados al lago de fuego y azufre, la muerte segunda, símbolo de la destrucción eterna.
En el pasaje señalado, se dice que el “falso profeta” había hecho señales delante de la primera bestia y con estas señales había logrado engañar a quienes tomaron la señal de ella y adoraron su imagen. El pasaje en cuestión hace referencia a Apocalipsis 13:11-17 que describe la obra engañosa de la segunda bestia, la cual ejecuta milagros o señales delante de la primera bestia a la manera del profeta Elías, al punto de hacer descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres.
Considerando que la bestia con cuernos como de cordero representa a Estados Unidos, cabe preguntar: ¿Por qué se dice que los Estados Unidos son un falso profeta? Veamos el siguiente comentario de un autor adventista:
“Pero, ¿por qué se tilda a esta aparentemente mansa e inofensiva criatura de ‘falso profeta’? Y ¿por qué se nos da en versículo tras versículo una descripción detallada de los hábiles engaños que usa para confundir a la última y mejor educada generación de la humanidad? El símbolo en su significado más amplio representa toda nuestra civilización occidental con los Estados Unidos como la muestra.
En pocas palabras, la razón es que mientras que Dios detiene la tiranía y la persecución en este período del tiempo del fin, concediendo libertad para que Su iglesia predique el evangelio del reino venidero, Satanás emplea a este falso profeta para que use estas dos libertades para enseñar en vez de progreso mundial y desarrollo continuo, prometiendo que pronto superaremos la guerra u otros dolores y males de la vida por mera sabiduría humana y planeamiento humanos. Este es un falso evangelio, que promete lo que sólo Dios puede hacer y es contrario a lo que El ha predicho en la Biblia. En efecto, es como la obra de los falsos discípulos de la antigüedad que quisieron toma a Jesús por la fuerza y hacerle rey (Juan 6:15), el tipo de rey deseado por ellos. Todos los planes utópicos o mesiánicos para el futuro del mundo a través de organizaciones humanas están predestinados al completo fracaso y son en realidad un desafío a los planes de Dios. ‘Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada.’” [George McCready Price, “El tiempo del fin,” págs. 24-25]
LA OBRA DE LA BESTIA DE DOS CUERNOS (Apocalipsis 13:12-17)
El texto de Apocalipsis 13:11 es bastante significativo ya que mientras da a conocer la apariencia de la segunda bestia, cuya semejanza es como de un cordero, por otra parte denuncia su verdadera naturaleza diciendo que “hablaba como un dragón.”
“Los cuernos como de cordero y la voz de dragón del símbolo indican una extraña contradicción entre lo que profesa ser y lo que practica la nación así representada. El "hablar" de la nación son los actos de sus autoridades legislativas y judiciales. Por esos actos la nación desmentirá los principios liberales y pacíficos que expresó como fundamento de su política. La predicción de que hablará "como dragón" y ejercerá "toda la autoridad de la primera bestia," anuncia claramente el desarrollo del espíritu de intolerancia y persecución de que tantas pruebas dieran las naciones representadas por el dragón y la bestia semejante al leopardo. Y la declaración de que la bestia con dos cuernos "hace que la tierra y los que en ella habitan, adoren a la bestia primera," indica que la autoridad de esta nación será empleada para imponer alguna observancia en homenaje al papado.
Semejante actitud sería abiertamente contraria a los principios de este gobierno, al genio de sus instituciones libres, a los claros y solemnes reconocimientos contenidos en la declaración de la independencia, y contrarios finalmente a la constitución. Los fundadores de la nación procuraron con acierto que la iglesia no pudiera hacer uso del poder civil, con los consabidos e inevitables resultados: la intolerancia y la persecución. La constitución garantiza que "el congreso no legislará con respecto al establecimiento de una religión ni prohibirá el libre ejercicio de ella," y que "ninguna manifestación religiosa será jamás requerida como condición de aptitud para ninguna función o cargo público en los Estados Unidos." Sólo en flagrante violación de estas garantías de la libertad de la nación, es cómo se puede imponer por la autoridad civil la observancia de cualquier deber religioso. Pero la inconsecuencia de tal procedimiento no es mayor que lo representado por el símbolo. Es la bestia con cuernos semejantes a los de un cordero -que profesa ser pura, mansa, inofensiva- y que habla como un dragón.” [CS 495-496]
“Hablará como un dragón.--Ahora que hemos identificado a los Estados Unidos de Norteamérica como lo potencia simbolizada por la bestia de dos cuernos, podemos rastrear sin temor ni prejuicio el curso que esa nación sigue de acuerdo a lo trazado claramente en la profecía misma. Al hacerlo, observemos una vez más que el dragón, o primer símbolo presentado en la cadena profética que consideramos, perseguía implacablemente a la iglesia de Dios. La bestia semejante a un leopardo que lo seguía era igualmente una potencia perseguidora, pues quitó la vida a millones de creyentes durante un período de 1.260 años. Cuando llegamos a la tercera bestia, que tenía (Jos cuernos semejantes a los de un cordero, se declara que "hablaba como un dragón." Esto no puede sino significar que en algún momento su naturaleza cambia de la de un cordero a la de un dragón, de modo que habla como un dragón y obra como había obrado el dragón antes de ella.
Permítasenos decir en relación con esto que nos resulta doloroso ver que una nación nacida tan pacíficamente y consagrada a principios de gobierno tan nobles llegará a asumir la naturaleza de las bestias que la precedieron y, al hacerlo, se rebajará hasta perseguir al pueblo de Dios. Pero no nos queda otro remedio que dejarnos guiar en nuestro estudio por el bosquejo divinamente inspirado que nos ha dado la profecía. Puesto que los Estados Unidos son la potencia representada por el símbolo que habla como un dragón, se deduce que habrán de promulgar leyes injustas y opresivas contra la fe religiosa y práctica de sus ciudadanos al punto de merecer el nombre de potencia perseguidora.” [Urias Smith, “El libro de Apocalipsis,” págs. 217-218]
Aún otro comentario nos ilustra más al respecto:
“"Hablaba como un dragón." El "dragón" es satánico, y símbolo de una potencia perseguidora. (Apocalipsis 12:9, 13.) "De la abundancia del corazón habla la boca." La manera de hablar revela la verdadera naturaleza y el desarrollo ulterior de la nación que nos ocupa. Un gobierno habla por sus leyes y decretos. El símbolo indica, por lo tanto, que los Estados Unidos llegarán todavía a ser una potencia perseguidora. ¿Hay indicaciones de que tal será el caso? Hace noventa años, no se podía decir que las hubiese. Ahora son legión.” [DTG 778]
El profeta dice con relación a la bestia semejante a un cordero: “y ejerce todo el poder de la primera bestia en presencia de ella.”
Si bien la nación de los Estados Unidos se ha declarado una abierta defensora de la libertad civil y religiosa, la profecía señala que llegará a ejercer todo el poder de la primera bestia, o sea de aquella que recibió una herida de muerte y vivió. ¿Qué poder ejerció la primera bestia durante su período de supremacía? La historia permite deja ver una respuesta muy clara, ejercía un poder perseguidor que reprimía la libertad de conciencia y se erguía dictatorialmente en materia de fe y religión.
Al señalar que la bestia de dos cuernos “ejerce todo el poder de la primera bestia,” se indica que Estados Unidos desarrollará en algún punto de su historia futura, una actitud perseguidora y dictatorial en materia de fe y conciencia.
De hecho, la profecía deja ver que esta segunda bestia “hace a la tierra y a los moradores de ella adorar la primera bestia, cuya llaga de muerte fue curada.”
Lo anterior, permite ver que este “falso profeta” se declara abiertamente partidario de adorar a la bestia en contraposición con la adoración de Dios. Esta actitud indudablemente es la de un falso profeta, el que a fin de dar credibilidad a su postura de pretensión de profeta, “hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres.”
Se alude al poder de este “profeta” diciendo que tiene un poder semejante al que antiguamente tuviera el profeta Elías y que en algún momento hizo descender fuego del cielo a la tierra. La profecía deja ver que por medio de estas señales es como el “falso profeta” engañará finalmente al mundo entero sometiéndolo bajo su liderazgo. Así como en tiempos del profeta Elías, por medio de una señal semejante, se logró que el pueblo comprendiera quien era el verdadero Dios y éste, después de vista la señal proclamó el nombre del Dios verdadero, así, el “falso profeta”, hará descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres con lo cual logrará engañar a todo el mundo. [Apocalipsis 19:20] La profecía dice: “Y engaña a los moradores de la tierra por las señales que le ha sido dado hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que hagan una imagen de la bestia que tiene la herida de cuchillo, y vivió.”
Todo lo expuesto permite ver que si bien Estados Unidos aparentemente es una nación benévola, en última instancia, es una nación controlada por Satanás el Diablo y que ciertamente está bajo su influencia, ya que mientras deja ver la semejanza de un cordero, finalmente habla como un dragón, su verdadero mentor e inspirador.
La alianza profética que anuncia el Apocalipsis entre el papado y los Estados Unidos de Norteamérica, aunque antiguamente parecía descabellada, en el último tiempo va cobrando cada vez mayor fuerza, al punto que los discursos que se vienen escuchando tanto de parte del Vaticano como de la Casa Blanca, dejan ver con toda claridad que existe una real cooperación entre ambos poderes. En hecho, el así llamado “Nuevo Orden Mundial” hacia el que camina nuestro mundo, contempla un definido liderazgo en lo político y en lo religioso, liderazgo que apropiadamente parece estar destinado para estos dos poderes existentes.
Bajo el liderazgo del papado y de los Estados Unidos, la humanidad se alistará contra Dios en la batalla de Armagedón, no sin que antes y bajo la celosa acción del “falso profeta”, todo el mundo tome sobre sí la señal o marca de la bestia, que se ha de imponer “a todos, a los pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos.” La adoración que el mundo tributará a la bestia o a su imagen y la imposición de la marca fatídica que las gentes aceptarán sobre sí, no es sino una adoración que el mundo inconsciente tributa a Satanás, el dragón, pues respecto a la bestia misma la revelación dice que: “el dragón le dio su poder, y su trono, y grande potestad.”
LA IMAGEN DE LA BESTIA (Apocalipsis 13:14-15)
La revelación señala que el “falso profeta” mandará al mundo que haga una imagen de la bestia, ante lo cual cabe preguntar ¿qué es la imagen de la bestia?
Lo expuesto por el Espíritu de Profecía nos ayudará a comprender de mejor manera este asunto:
“¿Pero qué es la "imagen de la bestia"? ¿Y cómo se la formará? La imagen es hecha por la bestia de dos cuernos y es una imagen de la primera bestia. Así que para saber a qué se asemeja la imagen y cómo será formada, debemos estudiar los rasgos característicos de la misma bestia: el papado.
Cuando la iglesia primitiva se corrompió al apartarse de la sencillez del Evangelio y al aceptar costumbres y ritos paganos, perdió el Espíritu y el poder de Dios; y para dominar las conciencias buscó el apoyo del poder civil. El resultado fue el papado, es decir, una iglesia que dominaba el poder del estado y se servía de él para promover sus propios fines y especialmente para extirpar la "herejía." Para que los Estados Unidos formen una imagen de la bestia, el poder religioso debe dominar de tal manera al gobierno civil que la autoridad del estado sea empleada también por la iglesia para cumplir sus fines.” [CS 496]
“Cuando las iglesias principales de los Estados Unidos, uniéndose en puntos comunes de doctrina, influyan sobre el estado para que imponga los decretos y las instituciones de ellas, entonces la América protestante habrá formado una imagen de la jerarquía romana, y la inflicción de penas civiles contra los disidentes vendrá de por sí sola.” [CS 498]
“La "imagen de la bestia" representa la forma de protestantismo apóstata que se desarrollará cuando las iglesias protestantes busquen la ayuda del poder civil para la imposición de sus dogmas.” [CS 498]
Cabe también considerar el siguiente comentario de un autor adventista:
“Para comprender lo que constituiría una imagen de la bestia papal, debemos obtener primero alguna idea definida de lo que constituye el papado mismo. El pleno desarrollo de la bestia, o el establecimiento de la supremacía papal, data de la famosa carta de Justiniano, que entró en vigor en 538 y constituyó al papa cabeza de la iglesia y corrector de herejes. El papado era una iglesia investida de poder civil, un cuerpo eclesiástico que tenía autoridad para castigar a todos los disidentes con la confiscación de sus bienes, el encarcelamiento, la tortura y la muerte. ¿Qué sería una imagen de la bestia? Otro establecimiento eclesiástico investido de poder civil; en otras palabras, una unión de la Iglesia y el Estado. ¿Cómo podría formarse una imagen tal en los Estados Unidos? Invístase a las iglesias protestantes de poder para definir y castigar la herejía, imponer sus dogmas so pena de castigos impuestos por la ley civil, y podremos preguntar si no tendríamos una reproducción exacta de lo que fué el papado durante su supremacía.” [Urias Smith, “El libro de Apocalipsis,” págs. 224]
Aún este otro comentario ayudará a comprender de mejor manera lo que en verdad constituye la imagen de la bestia:
“Por la profecía puede verse que la bestia de dos cuernos levanta una imagen a la bestia e impone la marca de la bestia a aquellos que están dentro de su jurisdicción. Lo que constituía la bestia era una unión de la iglesia y el estado, en la que el estado imponía a todos los dogmas de la iglesia. Una imagen de la bestia sería el establecimiento de un sistema semejante en el gobierno de los Estados Unidos.” [DTG 779]
LA MARCA DE LA BESTIA (Apocalipsis 13:16-17)
En el libro del Apocalipsis se dejan ver dos obras de señalamiento distintas y opuestas entre sí. Una de ellas, revelada en el capítulo 7, indica que una especial obra de sellamiento está siendo llevada a cabo con relación al pueblo de Dios. Simbólicamente hablando, un ángel es comisionado para sellar en la frente a los siervos de Dios. La profecía revela que al culminar dicha obra arrojó el feliz resultado de 144.000 almas selladas. [Apocalipsis 7:1-4]
Es claro que la señal distintiva de Dios y que ha de identificar a la iglesia de Cristo en el tiempo del fin es el sábado, la observancia del día de reposo instituído por Dios en el Edén y consignado al hombre en el cuarto de los Diez Mandamientos. [Génesis 2:3-4; Exodo 20:8-11; 31:12-18; Marcos 2:27] Que el pueblo de Dios observará los Diez Mandamientos en el tiempo del fin se hace claro de la comprensión de Apocalipsis 12:17 y 14:12 especialmente.
Por otra parte, el mismo libro del Apocalipsis deja ver que una obra opuesta a la anterior será realizada por la bestia de dos cuernos semejantes a los de un cordero. Este poder, llamado con propiedad el “falso profeta” ha de imponer la marca de la bestia a todo el mundo, de donde se desprende claramente que Estados Unidos ha de imponer en el futuro una observancia religiosa que honre especialmente al papado, la primera bestia de Apocalipsis 13. Frente a esto cabe preguntar ¿en qué consistirá la marca de la bestia?
De lo expuesto anteriormente se hace fácil comprender que si la señal de Dios es un día de observancia, un día de reposo ha ser observado por el hombre, la señal o marca de la bestia, el poder opositor a Dios, sea un día de observancia diferente, un falso día de reposo. ¿Existe actualmente tal día falso de reposo que sea propio y característico del papado? Sí. La observancia del domingo que no sólo respetan los católicos sino también muchas iglesias protestantes, viene a constituirse en el falso día de reposo que observa la cristiandad, aquel conglomerado de personas que profesando seguir a Cristo en la práctica lo niega.
Con relación a la marca de la bestia cabe consignar los siguientes comentarios inspirados:
“Juan fue llamado a contemplar a un pueblo distinto de los que adoran a la bestia o a su imagen al guardar el primer día de la semana. La observancia de este día es la marca de la bestia.” [TM 133]
“La marca de la bestia es el día de descanso papal.” [Ev 174]
“Cuando llegue la prueba se manifestará claramente qué es la marca de la bestia: es la observancia del domingo.” [7 CBASD 991]
“La señal o sello de Dios se revela en la observancia del séptimo día, monumento recordativo de la creación por el Señor... La marca de la bestia es lo opuesto a esto: la observancia del primer día de la semana.” [3 JT 232]
De todo lo anterior, se desprende que la “marca de la bestia” no consiste en una señal visible que haya de ser impuesta en la frente o en la mano de quienes la reciban, sino en una observancia religiosa que ofende especialmente a Dios y que expresa reconocimiento a la bestia. Es claro que la “frente” y la “mano” de que habla la profecía, son símbolos que representan un asentimiento intelectual y laboral respectivamente. Mientras que muchos han de recibir la marca de la bestia como parte de su fe y práctica religiosa, es decir por aceptación intelectual, otros, la recibirán como algo inherente a su trabajo, de lo cual la mano es símbolo.
¿Existe acaso un movimiento mundial tendiente a hacer del domingo un día de reposo obligatorio para todas las personas? La respuesta es sí. Desde hace ya muchos años que se viene observando en el mundo una tendencia a favor del domingo. En Europa, especialmente, el asunto de la observancia del domingo como día de descanso y distensión se viene discutiendo fervientemente en el seno de la Comunidad Económica Europea, llegando esta última a proponer una directriz válida para los doce países miembros y que establece el domingo como día de descanso y no laborable. Este mismo asunto está siendo considerado con no poca inquietud por varios países en América Latina. La Iglesia Católica y especialmente el papa Juan Pablo II han estado particularmente dedicados a sensibilizar la conciencia del mundo a fin de respetar el día domingo no sólo como un día de descanso o no laborable sino mucho más como el propio “Día del Señor.” Esta intención se hace clara en la lectura de la encíclica papal “Dies Domini”, publicada en el año 1998 y que invita al mundo a aceptar de corazón el domingo.
La revelación señala que quienes no acepten la marca de la bestia, 144.000 en número, se harán objeto de penas y castigos que irán en aumento a medida que el asunto vaya cobrando relevancia en el mundo. La profecía deja ver que se intentará imponer la señal de la bestia bajo amenaza de prohibir comprar o vender a quienes se nieguen a aceptarla. Este será el tiempo en que el dragón perseguirá al resto de la descendencia de la mujer simbólica de Apocalipsis 12, representación que alude a los cristianos del tiempo del fin. [Apocalipsis 12:17]
El Espíritu de Profecía se refiere en los siguientes términos a este tiempo de aflicción:
“La profecía del capítulo 13 del Apocalipsis declara que el poder representado por la bestia de cuernos semejantes a los de un cordero haría "que la tierra y los que en ella habitan" adorasen al papado - que está simbolizado en ese capítulo por una bestia "parecida a un leopardo." La bestia de dos cuernos dirá también "a los que habitan sobre la tierra, que hagan una imagen de la bestia;" y además mandará que "todos, pequeños y grandes, así ricos como pobres, así libres como esclavos," tengan la marca de la bestia. (Apocalipsis 13: 11-16, V.M.) Se ha demostrado que los Estados Unidos de Norteamérica son el poder representado por la bestia de dos cuernos semejantes a los de un cordero, y que esta profecía se cumplirá cuando los Estados Unidos hagan obligatoria la observancia del domingo, que Roma declara ser el signo característico de su supremacía” [CS 635-636]
“Terrible será la crisis a que llegará el mundo. Unidos los poderes de la tierra para hacer la guerra a los mandamientos de Dios, decretarán que todos los hombres, "pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos" (Apocalipsis 13: 16), se conformen a las costumbres de la iglesia y observen el falso día de reposo. Todos los que se nieguen a someterse serán castigados por la autoridad civil, y finalmente se decretará que son dignos de muerte. Por otra parte, la ley de Dios que impone el día de reposo del Creador exige obediencia y amenaza con la ira de Dios a los que violen sus preceptos.
Dilucidado así el asunto, cualquiera que pisotee la ley de Dios para obedecer una ordenanza humana, recibe la marca de la bestia; acepta el signo de sumisión al poder al cual prefiere obedecer en lugar de obedecer a Dios. La amonestación del cielo dice así: "¡Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe su marca en su frente, o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que está preparado sin mezcla alguna en el cáliz de su ira!" (Apocalipsis 14: 9, 10, V.M.)
Pero nadie sufrirá la ira de Dios antes que la verdad haya sido presentada a su espíritu y a su conciencia, y que la haya rechazado. Hay muchas personas que no han tenido jamás oportunidad de oír las verdades especiales para nuestros tiempos. La obligación de observar el cuarto mandamiento no les ha sido jamás presentada bajo su verdadera luz. Aquel que lee en todos los corazones y prueba todos los móviles no dejará que nadie que desee conocer la verdad sea engañado en cuanto al resultado final de la controversia. El decreto no será impuesto estando el pueblo a ciegas. Cada cual tendrá la luz necesaria para tomar una resolución consciente.
El sábado será la gran piedra de toque de la lealtad; pues es el punto especialmente controvertido. Cuando esta piedra de toque les sea aplicada finalmente a los hombres, entonces se trazará la línea de demarcación entre los que sirven a Dios y los que no le sirven. Mientras la observancia del falso día de reposo (domingo), en obedecimiento a la ley del estado y en oposición al cuarto mandamiento, será una declaración de obediencia a un poder que está en oposición a Dios, la observancia del verdadero día de reposo (sábado), en obediencia a la ley de Dios, será señal evidente de la lealtad al Creador. Mientras que una clase de personas, al acepta el signo de la sumisión a los poderes del mundo, recibe la marca de la bestia, la otra, por haber escogido el signo de obediencia a la autoridad divina, recibirá el sello de Dios.” [CS 662-663]
¿En qué momento se recibirá la marca de la bestia? La inspiración contesta:
“Nadie hasta ahora ha recibido la marca de la bestia.” [Ev 174]
“Nadie es condenado hasta que haya tenido la luz y haya visto la obligación del cuarto mandamiento. Pero cuando se ponga en vigencia el decreto que ordena falsificar el sábado, y el fuerte clamor del tercer ángel amoneste a los hombres contra la adoración de la bestia y su imagen, se trazará claramente la línea entre lo falso y lo verdadero. Entonces los que continúen aún en transgresión recibirán la marca de la bestia.” [Ev 174]
“La observancia del domingo no es aún la marca de la bestia, y no lo será sino hasta que se promulgue el decreto que obligue a los hombres a santificar este falso día de reposo. Llegará el tiempo cuando este día será la prueba; pero aún no ha venido.” [7 CBASD 988]
“El sábado será la gran piedra de toque de la lealtad, pues es el punto especialmente controvertido. Cuando esta piedra de toque les sea aplicada finalmente a los hombres, entonces se trazará la línea de demarcación entre los que sirven a Dios y los que no le sirven.
Mientras la observancia del falso día de reposo (domingo), en acatamiento a la ley del Estado y en oposición al cuarto mandamiento, será una declaración de obediencia a un poder que está en oposición a Dios, la observancia del verdadero día de reposo (sábado), en obediencia a la ley de Dios, será señal evidente de la lealtad al Creador. Mientras que una clase de personas, al aceptar el signo de la sumisión a los poderes del mundo, recibe la marca de la bestia, la otra, por haber escogido el signo de obediencia a la autoridad divina, recibirá el sello de Dios.” [CS 663]
“Cuando la observancia del domingo sea impuesta por la ley, y el mundo sea ilustrado respecto a la obligación del verdadero día de descanso, entonces el que transgrediere el mandamiento de Dios para obedecer un precepto que no tiene mayor autoridad que la de Roma, honrará con ello al papado por encima de Dios. Rendirá homenaje a Roma y al poder que impone la institución establecida por Roma. Adorará la bestia y su imagen.
Cuando los hombres rechacen entonces la institución que Dios declaró ser el signo de su autoridad, y honren en su lugar lo que Roma escogió como signo de su supremacía, ellos aceptarán de hecho el signo de la sumisión a Roma, 'la marca de la bestia". Y sólo cuando la cuestión haya sido expuesta así a las claras ante los hombres, y ellos hayan sido llamados a escoger entre los mandamientos de Dios y los mandamientos de los hombres, será cuando los que perseveren en la transgresión recibirán "la marca de la bestia".” [CS 502-503]

666: EL NÚMERO DE LA BESTIA (Apocalipsis 13:18)
Apocalipsis 13:18 encierra uno de los misterios más intrincados de toda la historia humana, el fatídico número de la bestia. Desde que el apóstol Juan señalara a la bestia de Apocalipsis 13:1 con el misterioso número “666”, este número se ha convertido en el mayor enigma de los siglos. Muchas interpretaciones se han propuesto y muchas soluciones se han tejido en torno al número, sin embargo, las pretendidas interpretaciones sólo han contribuído a ahondar aún más el misterio y oscurecer cada vez más su verdadero significado.
Se ha especulado mucho en torno al significado del número de la bestia, pero en su mayoría las interpretaciones propuestas carecen en absoluto de fundamento bíblico o histórico. Frente a esta situación, no son pocos los que sostienen que en verdad el número es imposible de descifrar. Lo anterior no obstante, contradice lo expresado por el propio apóstol Juan quien escribió: “Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento cuente el número de la bestia; porque es número de hombre: y el número de ella, seiscientos sesenta y seis.” Estas palabras inspiradas permiten ver que el correcto significado del número 666 es factible de ser conocido y que en hecho será conocido por aquellos que tienen entendimiento y por quienes buscan la sabiduría.
LA NUMEROLOGÍA BÍBLICA
A fin de conocer el correcto significado del número que asignó Juan a la bestia de Apocalipsis 13:1 es necesario tener presentes algunos principios que eran aplicables en los tiempos en que el libro fue escrito por el santo apóstol.
Como primer punto, debemos saber que para las culturas de la antigüedad los números poseían un significado convencional y otro simbólico que le era atribuido totalmente aparte de su significado manifiesto. Así, encontramos por ejemplo, que en la Biblia tienen significado simbólico los números 3, 4, 6, 7, 10, 12, 40, 70 y los múltiplos de ellos. El tres por ejemplo, expresaba énfasis. Así es utilizado en Ezequiel 21:27 y en Hechos 10:16. El número 4 por su parte era utilizado para simbolizar la totalidad o plenitud de algo, como por ejemplo en Mateo 24:31 y Apocalipsis 7:1, en que los “cuatro vientos” simbolizan al mundo entero. Los demás números son también ampliamente utilizados en la Biblia con significados específicos y distintos al convencional que posee cada uno de ellos. Así, se utiliza el número 40 en Génesis para determinar el número de días que habría de llover sobre la tierra. 40 días debía el pueblo de Dios peregrinar por el desierto en busca de la tierra prometida y finalmente lo hizo durante 40 años. 12 hijos tuvo Jacob y que se constituyeron en la base del pueblo de Israel. Posteriormente 12 fueron los discípulos de Cristo. El número 70 también se encuentra frecuentemente ligado a la historia del pueblo terrenal de Dios y el uso más significativo de este número con relación a Israel, lo constituye el número de semanas que Dios determinó sobre su pueblo según Daniel 9:24-27. Más tarde, 70 fueron los misioneros que Jesús envió a predicar el mensaje de salvación a los judíos. El 10 por su parte, también encuentra un significado manifiesto en el plan de Dios. 10 son los mandamientos de su ley. 10 eran las vírgenes de la parábola que Cristo enseñó a sus discípulos. 10 eran las dracmas de otra de sus parábolas, etc.
Todo lo anterior, permite ver con claridad que los números mencionados y que eran ampliamente utilizados en la Biblia, poseían un significado simbólico totalmente aparte de su significado numérico convencional, lo cual permite concluir que Juan utilizó el 666 en este contexto y es ahí entonces donde debemos buscar su significado real.
LOS NÚMEROS 6 Y 7 EN LA BIBLIA
Hay dos números que son muy utilizados en el texto bíblico y que poseen un significado bien definido. Estos números son el 6 y él 7. El primero simboliza al hombre, el segundo a Dios. ¿Cómo llegamos a esta conclusión sorprendente?
Pues bien, se llega a la conclusión de que el 7 simboliza la obra de Dios por cuanto 7 fueron los días de la creación. El día séptimo fue apartado y santificado especialmente por Dios como señal de su propia adoración. El número 7 es mencionado 323 veces en la Biblia y siempre en conexión con Dios. El número 7 es usado ampliamente en el ritual judaico. El número 7 es utilizado en la Biblia como símbolo de lo perfecto. Así es utilizado el número en Génesis 4:24 y Mateo 18:22.
El número 7 es utilizado de manera amplia en el propio Apocalipsis y es aquí donde encuentra su más pleno significado y que contrasta con el 6, ya que mientras el 7 es relacionado con las cosas de Dios, el 6 aparece vinculado a un poder terrenal, un poder humano, totalmente opuesto a Dios y señalado como “número de hombre.”
El número 6 es mencionado 92 veces en la Biblia y siempre usado en relación con el hombre. El hombre fue creado el día sexto. El trabajo humano es de seis días. En la antigüedad los esclavos trabajaban durante 6 años y el séptimo debían ser liberados. Durante 6 años la tierra debía ser labrada por el hombre y el séptimo debía cesar la labranza. [Deuteronomio 15:12; Exodo 23:10]
Se puede decir concluyentemente que mientras que el número 7 representa lo perfecto, el número 6 en contraposición simboliza lo imperfecto. Siendo así, queda claro que el número 666, es decir, la triple mención del 6, representa el énfasis de lo humano o imperfecto.
Sin embargo, lo que el apóstol Juan quiso destacar al revelarnos el número de la bestia puede que no tan sólo haya sido con el propósito de darnos a entender que la bestia es un poder enfáticamente humano y contrario a Dios sino que debe además haber querido señalar definidamente algo más, ya que nos anima diciendo: “El que tiene entendimiento cuente el número de la bestia.” El número 666, además de enfatizar el carácter puramente humano de la bestia, debe ser una cantidad que se puede descifrar, ya que se nos insta a contar dicho número. ¿Cómo puede esto hacerse? ¿Cómo puede ser contado el número de la bestia?
Pues bien, en el tiempo antiguo y especialmente en las culturas hebreas, griegas y latinas, se acostumbraba asignar un atributo numérico a las letras del alfabeto. Siendo así, en un momento dado las letras podían eventualmente llegar a tener un valor numérico o representar números.
Esta práctica de asignar un atributo numérico a las letras del alfabeto, recibía en la antigüedad el nombre de “gematría” y era muy popular entre los pueblos antiguos ya que de esta manera se suplía eficazmente la carencia de numerales arábigos adecuados.
Con el sistema “gemátrico” se podía asignar un número a los nombres y a las palabras, lo cual simplemente era el resultante de sumar o contar todas las letras de dicho nombre o palabra y que poseían un atributo numérico. Era costumbre igualmente, aplicar a las personas el número que resultase de sumar o contar las letras de su nombre. Esta costumbre se hizo evidente al ser encontrados en las ruinas de la antigua ciudad de Pompeya, algunos letreros que contenían mensajes basados en la gematría. Uno de ellos decía por ejemplo: “Amo a la muchacha cuyo nombre es 545.”
Por la forma en que está vertido el versículo 18 del capítulo 13 de Apocalipsis, es razonable pensar que el apóstol Juan estuviese usando el sistema gemátrico para señalar la identidad de la bestia. La exhortación a “contar” el número misterioso es bastante significativa en este sentido. Por otra parte, el número utilizado por Juan para describir a la bestia está señalado en algunos manuscritos antiguos por las letras griegas cxV a las cuales se asigna el número 666. Esto, permitiría concluir que el apóstol Juan efectivamente estaba usando el sistema gemátrico para describir el nombre la identidad del poder representado por la bestia. En consecuencia, para identificar a la bestia, debiera definirse que las letras de su nombre o identidad al ser “contadas” sumen la cifra 666.

En algunos manuscritos antiguos del Apocalipsis, el número 666 aparece representado por tres letras griegas lo que permite concluir que el escritor estaba usando el sistema de la gematría para dar a conocer el número de la bestia.

En el sistema gemátrico las letras del alfabeto griego recibían una equivalencia numérica, de modo que cxV correspondía a 600, 60 y 6, que sumado da como resultado 666.
Establecido entonces el sistema en que se ha de contar debidamente el número de la bestia, queda por establecer en el lenguaje en que se ha “contar” dicho número. Algunos proponen que el nombre debe ser contado en hebreo por cuanto Juan era hebreo. Otros en cambio, proponen que el número debiera contarse en griego ya que éste era el lenguaje utilizado universalmente en la época de Juan y considerando que el libro del Apocalipsis fue escrito precisamente en griego. Sin embargo, en detrimento de las dos propuestas anteriores, es bueno recordar que la bestia representa al papado, poder eclesiástico cuyo lenguaje oficial era el latín, lenguaje heredado naturalmente del Imperio Romano y que constituyó el lenguaje oficial de la Iglesia Católica durante la época de supremacía papal. En hecho, el latín sigue siendo el lenguaje oficial del catolicismo aún en nuestros días. Considerando todo lo anterior, es de opinión de muchos que el acto de “contar” el número de la bestia debiera hacerse en latín. Lo más probable es que esta última posición sea en definitiva la correcta, toda vez que el número de la bestia o la identidad de ella, debía ser conocido especialmente mientras ella estuviese reinando en la tierra y no antes. Siendo así, no resulta lógico pensar que el número de la bestia deba ser contado en hebreo o griego, toda vez que dicha lenguas no eran populares en los días en que este poder reinó en la tierra y que corresponden mayormente a la Edad Media.
En este sentido es bueno recordar que uno de los actos más soberbios y rayanos en la blasfemia de que se ha hecho culpable el poder papal es aquel en que se coronó a vista del mundo como príncipe de la Iglesia y ciñó sobre su cabeza la triple corona o mitra pontificia que lo señalaba como: “Rey del cielo, de la tierra y de las profundidades.” De más está decir que esta pretensión constituye en sí una ofensa a Dios y un abierto desafió a su grandeza y autoridad.
Esta triple corona o mitra papal, usada frecuentemente por los papas en la antigüedad, llevaba originalmente grabado en precioso metal una inscripción claramente legible y que literalmente decía: VICARIVS FILII DEI, que traducido viene a ser: “Representante del Hijo de Dios.” Este es el título más importante que se ha adjudicado el papa en su afán de granjearse el respeto y reverencia del mundo, prueba de ellos es que el título mencionado quedó para siempre grabado en aquella corona pontificia. Este título resulta ser entonces el más característico y el más significativo de la jerarquía eclesiástica romana.
El título VICARIVS FILLI DEI que lleva el papa sobre su corona real suma exactamente 666 al aplicarle el sistema de la gematría. La cifra resulta de sumar o contar todas las letras numerales de dicho nombre, lo cual no deja de ser sorprendente y que sumado a toda la demás evidencia que señala al papado, lleva a identificar concluyentemente a este poder como la bestia de Apocalipsis 13.
Consideremos el siguiente comentario al respecto:
“Este título, Vicarius Filii Dei, o alguna forma equivalente, ha aparecido tan frecuentemente en la literatura católica romana y sus rituales a través de los siglos, que casi no parece necesario añadir otra prueba de su validez e importancia.”
“Ese título particular de Vicarius Filii Dei aparece ya en 752-774 en un documento conocido históricamente como la "Donación de Constantino." Aunque más tarde se probó que ese documento había sido escrito por otra persona y firmado con el nombre de Constantino para darle el peso de su autoridad, de acuerdo con una costumbre común durante la Edad Media, esta así llamada Donación de Constantino fué empleada como válida por a lo menos nueve papas a través de siete siglos para establecer la supremacía espiritual o temporal de los obispos de Roma.
El título mismo fué obviamente una invención para designar el cargo de Pedro como primer papa en armonía con la bien conocida pretensión de la iglesia católica romana de que las palabras de Jesús registradas en Mateo 16:18, 19 conferían a Pedro el primer obispado de la iglesia, opinión que los protestantes no han aceptado nunca, y que este obispado se transmitió a sus sucesores en la sede papal, como se declara en la Donación Je Constantino y lo sostiene la iglesia hasta hoy.
El documento que emplea el título fué confirmado por un concilio de la iglesia, dice Binio, alto dignatario católico romano de Colonia citado por Labbé y Cossart. Fué incorporado en la ley canónica romana católica por Graciano, y cuando esta última obra fué revisada y publicada, con el visto bueno del papa Gregorio XIII, el título se conservó. Cuando Lucio Ferraris escribió su elaborada obra teológica hacia 1755, dió bajo el artículo "Papa" el título Vicarius Filii Dei, y citó como autoridad al respecto la ley canónica revisada. Nuevamente, cuando la obra de Ferraris fué revisada, ampliada y publicada en Roma en 1890, continuaron en ella el documento y el título.
Acerca de la obra teológica de Ferraris que se acaba de citar, la Catholic Encyclopedia dice que "será siempre una preciosa mina de información."
Citamos a continuación el latín de la Donación de Constantino, confirmada por un concilio de la iglesia, incorporada en la ley canónica romana y citada por Ferraris:
"Ut sicut Beatus Petrus in terris Vicarius Filii Dei fuit constitutus, ita et Pontifices eius succesores in terris principatus potestatem amplius, quam terrenae imperialis nostrae serenitatis mansuetudo habere videtur."
Cristóbal Coleman traduce este párrafo de la ley canónica de Graciano como sigue:
"Como se ve que el bienaventurado Pedro fué constituído Vicario del Hijo de Dios en la tierra, así también los pontífices que son los representantes de aquel mismo príncipe de los apóstoles, deben obtener de nosotros y de nuestro imperio el poder de una supremacía mayor que la clemencia de nuestra serenidad imperial terrenal."
Una traducción más libre hecha por Edwin Lee Johnson, profesor de latín y griego en la universidad de Vanderbilt, dice:
"Precisamente como el Bienaventurado Pedro fué nombrado en la tierra vicario del Hijo de Dios, así también parece que los pontífices sus sucesores, tienen en la tierra el poder del gobierno principal más bien que Su Excelencia, su Imperial Serena Alteza en la tierra." [Urias Smith, “El libro de Apocalipsis,” págs. 251-254]
Identificado entonces el nombre de la bestia, resta confirmar si efectivamente dicho nombre equivale al número señalado por Juan, operación sencilla que se detalla a continuación:
V I C A R I V S F I L I I D E I
5 + 1+100 + 1 + 5 + 1+ 50 +1 + 1 + 500 + 1 = 666
Establecida entonces la identidad de la bestia y confirmado el número de su nombre, queda claro que el apóstol Juan, bajo inspiración profética, señaló a la jerarquía papal como el poder representado por la bestia de Apocalipsis 13:1 y si se analiza concienzudamente todos los aspectos que llevan a tan seria conclusión, no se considerará tan descabellado que Martín Lutero y los reformadores en general, señalaran al papado como el propio anticristo.


Es nuestra responsabilidad entonces, estudiar y considerar con atención los antecedentes aquí expuestos, no con el fin de desprestigiar a la máxima autoridad católica romana, sino tan sólo con el sincero deseo de prestar un invaluable servicio a la historia y a la verdad. En este sentido, la historia resulta ser nuestro mejor testigo.