Hoy en día muchas personas se declaran ateas y manifiestan que no creen en la existencia de Dios. Al parecer, ser ateo es algo que está de moda y como tendencia se manifiesta de manera importante en la juventud, quizás por la propia propaganda atea que se difunde especialmente por las redes sociales.
Cuando se pregunta a los ateos cómo justifican la existencia de vida en nuestro planeta sin la participación de Dios, o qué tienen que decir sobre el origen de la vida en la Tierra sin la intervención divina, ellos manifiestan que sostienen el pensamiento científico y que aceptan el paradigma de la evolución.
Sorprende sin embargo que la mayoría de estos ateos no saben dar una definición clara del concepto de "evolución" y cuando se les pregunta si en verdad creen que la vida en la Tierra es exclusivamente resultado del azar y la casualidad no saben sostener este aserto de manera segura y confiable. Igualmente, cuando se les pregunta sobre el paradigma científico no saben dar razón de qué es el paradigma científico o cuáles son sus bases teóricas.
La realidad es que muchos ateos no saben cómo funciona su propio corazón, cómo se inflan de aire sus pulmones, cómo crecen y se reparan sus huesos, cómo funciona realmente su cerebro, etc. Mucho menos podrían explicar cómo todos estos órganos y sistemas llegaron a desarrollarse no sólo en nuestro propio cuerpo sino en el cuerpo de cualquier otro ser vivo por casualidad.
El cuerpo humano posee 206 huesos, más de 700 músculos, una intrincada red de vasos sanguíneos que no sólo distribuyen y perfunden sangre a todo el cuerpo sino que además llevan los nutrientes necesarios a las células y transportan oxígeno a todo el organismo.
El cuerpo humano es una entidad tan compleja que muchos libros de texto de ciencia y medicina lo llaman "la máquina maravillosa" porque funciona en base a leyes químicas, físicas, biomecánicas, etc. que aún en pleno Siglo XXI están siendo estudiadas por la fisiología, la anatomía y las ciencias de la salud en general.
Cualquier persona que se dedique a obtener información más detallada del cuerpo humano concluirá que es una entidad muy compleja y cuyo desarrollo y funcionamiento parece ser algo más que el resultado de la simple casualidad o fruto del azar.
Tiene mucha razón el salmista cuando dice: "Te alabaré, porque formidables, maravillosas son tus obras, estoy maravillado y mi alma lo sabe muy bien." (Salmo 139:14 VM).

El cuerpo humano está formado por 206 huesos que se articulan de forma eficiente ¿Cree Ud. que este intrincado sistema óseo es fruto de la casualidad y el azar?
Los elementos que concurren en la formación embrionaria del esqueleto humano son tan intrincados y sensibles, que la menor falla en la transcripción génica que forma cada uno de los huesos o elementos asociados puede llevar a un fallo estructural que signifique importantes consecuencias funcionales para quien las sufra, como por ejemplo una displasia de caderas, un pie bot, un síndrome de Larsen, etc. todas afecciones que impiden el buen funcionamiento de este maravilloso ensamblaje óseo que nos sirve de protección y sostén.
Con precisión dice el salmista: "No fue encuebierto de tí mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y compaginado en lo más bajo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas." (Salmo 139:15-16)
¿Y qué diremos de los músculos? El cuerpo humano posee más de 700 músculos que nos permiten movernos, realizar funciones como caminar, correr, barrer nuestra casa, pelar las verduras, tomar un vaso de agua, mover nuestros ojos y nuestros párpados o simplemente hablar y respirar.
El funcionamiento de nuestros músculos es una verdadera maravilla. Más del 99% de la población mundial no sabe cómo funciona o se contrae un músculo. Los ateos no saben cómo se contraen los músculos de su boca que lo llevan a decir que no cree en la existencia de Dios. Nunca han escuchado hablar del sistema de actina y miosina, un intrincado sistema de contracción muscular que funciona por estímulo del sistema nervioso y con necesidad de calcio.
La forma en que se contrae un músculo es objeto de verdadero estudio por parte de los especialistas y fisiológos del cuerpo humano. El maravilloso fenómeno del movimiento es algo que asombra a quienes lo conocen y que muchas veces lleva a exclamar tal cual lo hace el escritor bíblico: "¡Cuán muchas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría: la tierra está llena de tus beneficios." (Salmo 104:24)

El cuerpo humano se mueve a través de los músculos contrayendo y elongando las fibras musculares en movimientos concéntricos, excéntricos o isómetricos en base a leyes muy complejas. Esto nos permite realizar la amplia variedad de movimientos que realizamos a diario en nuestra vida ¿cree Ud. que esto es fruto de la casualidad y el azar?
Los músculos a su vez se mueven por estímulos motores procedentes del cerebro. ¿Sabía Ud. que el cerebro es un órgano compuesto por millones de neuronas que interactúan entre sí desarrollando una actividad tan compleja que aún hoy no puede ser completamente entendida por los científicos?
Sí, el cerebro recibe estímulos del medioambiente y aporta respuestas motoras que se traducen en movimientos. ¿Cómo ocurre todo esto en el cuerpo humano? Es en base a intrincados y complejos mecanismos que se traducen en la percepción de sensaciones de tacto, temperatura, dolor, etc. y que dan lugar a respuestas motoras.
El cerebro es uno de los órganos más complejos del cuerpo humano y que además del movimiento, nos permite desarrollar y trabajar información sobre el medio que nos rodea, nos permite memorizar datos e información acerca de nuestros seres queridos, direcciones y teléfonos, lugares de referencia, realizar operaciones matemáticas, etc. ¿Cree Ud. que el cerebro es resultado del azar y la casualidad?

A diferencia de un computador, el cerebro humano puede desechar de manera automática información que no es relevante, como por ejemplo todos los rostros que Ud. vió ayer en el tren subterráneo, o todas los valores de prendas y artículos que vio en los escaparates de tiendas en el centro de la ciudad, etc. información que Ud. no necesita retener. Sin embargo, almacena los números de teléfonos de familiares, de su casa, de su lugar de trabajo, el nombre de sus amigos, de calles importantes, de programas de TV, almacena recuerdos de su infancia, lugares que ha visitado, nombres de medicamentos que consume, ingredientes de comidas, etc. ¿Cómo el cerebro hace todas estas cosas? Pues bien, con un intrincado y complejo sistema neuronal, que además de almacenar y procesar millones de datos de forma automática, se va renovando y regenerando día a día para constituir no un órgano inerte sino un órgano que está vivo y que es parte de Ud. cada día. ¿Cree Ud. que el cerebro es resultado del azar y la casualidad?
¿CÓMO NO RECONOCER EL DISEÑO
EN EL CUERPO HUMANO?
Aunque la ciencia tiende a proponer el modelo evolutivo a la hora de explicar el origen de la vida y la diversidad de formas de vida en la Tierra, lo cierto es que no es poco frecuente que los propios libros de ciencia reconozcan que existe un "diseño" implícito en el cuerpo humano.
Huelga decir que la importancia del concepto de diseño que aparece en los libros de ciencia cuando se habla del cuerpo humano radica en que consensuadamente la palabra diseño lleva implícito el concepto de configuración mental que idea o traza las líneas de un elemento con un propósito determinado. En otras palabras, sólo una entidad inteligente es capaz de concebir un diseño, ya que es una configuración mental, un constructo mental de algo y que se plasma en algo concreto a partir del diseño.
¿Reconoce la ciencia que hay diseño en el cuerpo humano? Claro que sí. Lea con detención los libros de ciencia y se va a encontrar con frecuencia que se habla de diseño en relación a la estructura, los órganos o sistemas que componen el cuerpo humano. Veamos algunos:
"El pulmón está diseñado para el intercambio gaseoso. Su principal función es permitir que el oxígeno se desplace desde el aire hacia la sangre venosa y que el dióxido de carbono lo haga en sentido opuesto." West, J.B. (2000) Fisiología respiratoria. Editorial Panamericana. Séptima Edición, pág. 1.
"La naturaleza parece haber puesto mucho empeño en diseñar al ser humano." (Anatomía y Fisiología del Cuerpo Humano, Cultural Librería Americana)
"Para poder cumplir con sus funciones específicas, los huesos presentan una especial composición y estructura. También están diseñados de acuerdo con la región del cuerpo en la que se encuentran. Si bien parecen rígidos como rocas, son órganos muy dinámicos: en ellos se producen procesos de formación y de intercambio." (Idem ant., pág. 44)

Como ya se dijo, la existencia de un diseño presupone la acción de una inteligencia porque el diseño es un esquema mental que se realiza de acuerdo a un propósito predeterminado. Luego, si los libros de ciencia insisten en hablar de un "diseño" en el cuerpo humano, cabe preguntar quién es el autor de ese diseño. Cómo la lógica del diseño requiere conocer al autor de ese constructo mental, la necesidad lleva a los autores de esos textos a decir que el "autor" es la "naturaleza", eludiendo la verdadera respuesta y la realidad innegable a que nos conduce el diseño.
Se incurre en el error inmediato de asignarle una personalidad a la naturaleza, con frases ambiguas y poco claras que dicen: "Es sabia la naturaleza", "que inteligente la naturaleza", "que previsora la naturaleza", etc. asignando rasgos de personalidad a quien no es una persona. La naturaleza no es una persona y por tanto no puede ser sabia, inteligente o previsora.
El diseño innegable que se observa en el cuerpo humano nos dice a las claras que hay un "diseñador", el gran hacedor de todas las cosas y a quien la Biblia sencillamente identifica como Dios.
Es poco sabio pretender ignorar lo que a nuestra vista y sentidos se hace evidente, que alguien hizo todas las cosas.
¿UNA NATURALEZA PREVISORA O DIOS EN EL DISEÑO DE TODO?
Muchas veces se escucha de personas científicas decir que la naturaleza es sabia, la naturaleza es previsora o la naturaleza lo pensó antes, sin embargo ya hemos visto que la naturaleza no puede hacer nada de esto ya que no es una persona. Luego, si la naturaleza no pudo haber actuado con sabiduría o previsión, entonces ¿quién lo hizo?
La anatomía humana nos deja ver en muchos aspectos, que se han tomado precauciones en el cuidado de ciertos órganos como el cerebro y la médula espinal, los pulmones y el corazón por ejemplo.
La parrilla costal que envuelve al corazón y los pulmones constituye una verdadera protección para estos órganos contra golpes o traumas.

¿Fué la naturaleza quien pensó en la parrilla costal como una protección del corazón y los pulmones?
Por otra parte, la ciencia actual enseña que la actual anatomía humana es resultado de millones de años de evolución y en que la naturaleza ha ido incrementando la complejidad de los organismos en una prueba de ensayo y error en que los rasgos menos benéficos han sido desechados para dar lugar a las características que promovían una mejor adaptación de las especies a su entorno.
Todo esto resulta muy simplista para explicar la complejidad que se observa en el cuerpo humano no sólo a nivel de sistemas como el sistema respiratorio, el sistema circulatorio o cardiovascular, el sistema endocrino, el sistema nervioso, por ejemplo, sino también a nivel celular o molecular.
El cuerpo humano está tan bien "hecho" desde el punto de vista de las leyes químicas y físicas por ejemplo, que resulta asombroso pensar que la naturaleza haya producido por casualidad organismos que cumplen tan fielmente con estas leyes no sólo en su adaptación al medio en que viven, sino en su funcionamiento interno, como por ejemplo en la difusión de los gases que nos permite respirar y realizar el intercambio gaseoso (hematosis), la difusión de los líquidos, que nos permite mantener el equilibrio hemodinámico o aún el equilibrio ácido - base que nos permite mantener un Ph equilibrado en niveles estrictos y cuyo desequilibro afecta principalmente nuestro sistema nervioso o provoca la desnaturalización de las proteínas.
La anatomía y funcionamiento tanto externo como interno del cuerpo humano parecen indicar en un contexto de reflexión que no es resultado de un lento, gradual y azaroso proceso evolutivo de ensayo y error sin dirección ni guía alguna, sino que indica que que todo fue hecho y realizado de acuerdo a un diseño bien pensado, un plan estructurado y una ejecución abrupta y bien lograda, no como la ciencia actual pretende hacernos creer sino como de manera sencilla, pero no menos reflexiva la Biblia nos indica: "Porque él dijo, y fue hecho. El mandó, y existió." (Salmo 33:9)
RECONOCIENDO A DIOS EN NUESTRA VIDA
El salmista dice: "Reconoced que Jehová el es Dios, el nos hizo y no nosotros a nosotros mismos. Puebo suyo somos y ovejas de su prado." (Salmo 100:3) El reconocer esto nos lleva a asumir nuestro origen y a mirarnos entre nosotros mismos como seres humanos de otra manera, con fraternidad y amor, ya que finalmente los seres humanos por origen somos todos hermanos ya que "el Dios que hizo el mundo, y todas las cosas que en el hay...de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habitasen sobre toda la faz de la tierra." (Hechos 17:24-27)
Igualmente, el reconocer el diseño en nuestro propio cuerpo nos lleva a querer conocer a quien nos hizo. "Venid, adoremos y postrémonos, arrodillémonos delante de Jehová nuestro hacedor, porque el es nuestro Dios, nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano." (Salmo 95:6-7)