MUNDO Y RELIGIÓN - M&R |
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¿Era el reposo del sábado sólo para el pueblo judío? |
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La mayoría de las personas que hoy en día alegan ser cristianas no guardan el sábado como día de reposo. Al ser consultadas, indican que el sábado y su observancia fueron señaladas por Dios exclusivamente para el pueblo judío y por tanto compete a ellos y no a nosotros guardar ese día como un día especial de reposo. ¿Debemos los cristianos hoy en día guardar un día de reposo? ¿Debemos los cristianos guardar el sábado?
Para responder a estas preguntas, debemos plantearnos algunas cuestiones básicas, a saber:
- ¿Cuándo instituyó Dios el sábado?
- ¿Se guardó el sábado antes de Moisés?
- ¿Qué dice la ley del sábado de los Diez Mandamientos?
- ¿Era el sábado exclusivamente para el pueblo judío?
- ¿Guardó Jesús el sábado?
- ¿Abrogó Jesús la ley de Dios o el sábado de los Diez Mandamientos?
- ¿Guardaron los cristianos el sábado después de la muerte de Cristo?
- ¿Deben los cristianos de hoy guardar el sábado?
- ¿Se guardará el sábado en el Reino de Dios?
LA INSTITUCIÓN DEL SÁBADO
Dios instituyó el sábado en la Creación (Génesis 2:1-3). "El día de reposo del cuarto mandamiento fue instituido en el Edén. Después de haber hecho el mundo y haber creado al hombre sobre la Tierra, hizo el sábado para el hombre." (En busca de esperanza, pág. 24)
"El sábado fue santificado en ocasión de la creación. Tal cual fue ordenado para el hombre, tuvo su origen cuando 'las estrellas todas del alba alaban, y se regocijaban todos los hijos de Dios'. La paz reinaba sobre el mundo entero, porque la tierra estaba en armonía con el cielo. 'Vió Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera', y reposó en el gozo de su obra terminada.
Por haber reposado en sábado, 'bendijo Dios al día séptimo y santificólo.' es decir, que lo puso aparte para un uso santo. Lo dió a Adán como día de descanso. Era un monumento recordativo de la obra de la creación, y así una señal del poder de Dios y de su amor." (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 248)
"Dios miró con satisfacción la obra de sus manos. Todo era perfecto, digno de su divino Autor; y él descansó, no como quien estuviera fatigado, sino satisfecho con los frutos de su sabiduría y bondad y con las manifestaciones de su gloria.
Después de descansar el séptimo día, Dios lo santificó; es decir, lo escogió y apartó como día de descanso para el hombre. Siguiendo el ejemplo del Creador, el hombre había de reposar durante ese sagrado día, para que mientras contemplara los cielos y la tierra, pudiese reflexionar sobre la grandiosa obra de la creación de Dios; y para que, mientras mirara las evidencias de la sabiduría y bondad de Dios, su corazón se llenase de amor y reverencia hacia su Creador.
Al bendecir el séptimo día en el Edén, Dios estableció un recordativo de su obra creadora. El sábado fué confiado y entregado a Adán, padre y representante de toda la familia humana. Su observancia había de ser un acto de agradecido reconocimiento de parte de todos los que habitasen la tierra, de que Dios era su Creador y su legítimo soberano, de que ellos eran la obra de sus manos y los súbditos de su autoridad. De esa manera la institución del sábado era enteramente conmemorativa, y fue dada para toda la humanidad. No había nada en ella que fuese obscuro o que limitase su observancia a un solo pueblo." (Patriarcas y Profetas, págs. 28-29)
El sábado fue instituido en la Creación
¿SE GUARDÓ EL SÁBADO ANTES DE MOISES?
Sí, el sábado fue guardado desde Adán hasta Moisés por todos los hombres respetuosos y temerosos de Dios. Ya vimos que Dios estableció el sábado como un día santo en ocasión de la Creación y lo hizo para que fuera recordado por la humanidad cada semana en memoria de la creación de todas las cosas. ¿Cree Ud. que Dios declaró santo el sábado en la Creación y nadie lo guardó y se hizo caso omiso de lo que Dios había declarado santo hasta el tiempo de Moisés? No, por supuesto que no. Los hombres temerosos de Dios guardaron el sábado, tal como Dios había indicado.
La Biblia deja ver que antes de que Dios entregara la ley de los Diez Mandamientos a Moisés el pueblo de Israel ya conocía la ley de Dios y por consiguiente ya conocía el mandato de guardar el sábado como día de reposo (Vea Exodo 16:23-30). Note que esto sucedió un mes antes de que Dios entregará la ley de los Diez Mandamientos al pueblo en el monte Sinaí (Exodo 16:1; 19:1).
El texto de Exodo 16:23-30 deja ver que el pueblo de Dios conocía muy bien la ley del sábado antes de que llegaran a Sinaí. El sábado era considerado el "santo sábado", "el reposo de Jehová", "el santo sábado", "sábado de Jehová". También se dice: "el séptimo día es sábado".
Luego, cuando se vió que el pueblo estaba reticente a obedecer. "Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?" (versículo 28) La expresión "¿Hasta cuándo...? deja ver que la ley de Dios y el mandamiento de reposar el sábado ya era conocido por el pueblo de Israel de mucho tiempo antes de que los Diez Mandamientos fuera entregados en el monte Sinaí.
Se le indicó al pueblo: "Mirad que Jehová os dio el sábado" (versículo 29). ¿En qué momento había Dios dado el sábado a la humanidad? En la Creación, cuando el propio Dios instituyó el sábado, no para el pueblo judío, sino para la humanidad completa ya que en el Eén no existía ningún judío ni persona de ninguna nacionalidad, sólo Adán y Eva y sus descendientes, como seres humanos (Génesis 2:1-3).
¿ERA EL SÁBADO EXCLUSIVAMENTE PARA EL PUEBLO JUDÍO?
La respuesta la da Jesús claramente cuando dice: "El sábado por causa del hombre es hecho" (Marcos 2:27).
La Biblia y en este caso el Nuevo Testamento, enseña de manera clara que la Ley de Dios, los Diez Mandamientos, no sólo fueron dados para Israel sino para todo el mundo y todo lo que la ley dice, incluído el sábado, es para todo el mundo y para que todos los hombres se sujeten a Dios (Romanos 3:19).
"El sábado no era para Israel solamente, sino para el mundo entero. Había sido dado a conocer al hombre en el Edén, y como los demás preceptos del Decálogo, es de obligación imperecedera." (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 249-250)
"El sábado fué confiado y entregado a Adán, padre y representante de toda la familia humana. Su observancia había de ser un acto de agradecido reconocimiento de parte de todos los que habitasen la tierra, de que Dios era su Creador y su legítimo soberano, de que ellos eran la obra de sus manos y los súbditos de su autoridad. De esa manera la institución del sábado era enteramente conmemorativa, y fue dada para toda la humanidad. No había nada en ella que fuese obscuro o que limitase su observancia a un solo pueblo." (Patriarcas y Profetas, págs. 28-29)
"'El sábado por causa del hombre es hecho, no el hombre por causa del sábado,' dijo Jesús. Las instituciones que Dios estableció son para beneficio de la humanidad." (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 254)
Muchos afirman que el sábado fue dado sólo para el pueblo judío,
sin embargo, la enseñanza de Jesús dice que fue dado para toda la humanidad
¿GUARDÓ JESÚS EL SÁBADO?
Sí, Jesús guardó el sábado durante toda su vida. ¿Sabía Ud., que Jesús de conformidad a los Diez Mandamientos, guardó el sábado como día durante toda su vida a diferencia de lo que hace la casi totalidad de las iglesias cristianas de hoy? El registro bíblico dice lo siguiente sobre la vida de Jesús: "Y vino a Nazareth, donde había sido criado, y entró conforme a su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó a leer." (Lucas 4:16)
Jesús durante toda su vida y "conforme a su costumbre", guardó el sábado bíblico como día de reposo, de conformidad al cuarto mandamiento de la ley de Dios que ordena reposar el séptimo día. Siendo así, cualquiera iglesia que profese seguir el ejemplo de Jesús, debe consecuentemente seguir la enseñanza que él nos dejó. ¿Están las iglesias modernas siguiendo el ejemplo de Jesús respecto a la observancia del sábado? Definitivamente no. La concluyente realidad es que las iglesias no están siguiendo en modo alguno el ejemplo de Cristo en cuanto a la observancia del sábado y muy por el contrario insisten en la observancia de un día, el domingo, que él nunca santificó.
¿ABROGÓ JESÚS LA LEY DE DIOS Y EL SÁBADO?
No, Jesús no abrogó la Ley de Dios ni tampoco abrogó el sábado. Jesús no vino para abrogar la Ley de Dios o lo que enseñaron antiguamente los profetas como en Isaías 8:20, sino que vino para cumplir cabalmente los Diez Mandamientos, declaró que estos mandamientos son inmutables y eternos y que serán la norma por medio la cual Dios juzgue a los hombres (Vea todo esto en Mateo 5:17-19).
"Mientras muchos murmuraban en sus corazones que él había venido para destruir la ley, Jesús, en términos inequívocos, reveló su actitud hacia los estatutos divinos: "No penséis -dijo- que he venido para abrogar la ley o los profetas". Fue el Creador de los hombres, el Dador de la ley, quien declaró que no albergaba el propósito de anular sus preceptos. Todo en la naturaleza, desde la diminuta partícula que baila en un rayo de sol hasta los astros en los cielos, está sometido a leyes. De la obediencia a estas leyes dependen el orden y la armonía del mundo natural. Es decir que grandes principios de justicia gobiernan la vida de todos los seres inteligentes, y de la conformidad a estos principios depende el bienestar del universo. Antes que se creara la tierra existía la ley de Dios. Los ángeles se rigen por sus principios y, para que este mundo esté en armonía con el cielo, el hombre también debe obedecer los estatutos divinos. Cristo dio a conocer al hombre en el Edén los preceptos de la ley, "cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios". La misión de Cristo en la tierra no fue abrogar la ley, sino hacer volver a los hombres por su gracia a la obediencia de sus preceptos." (E. G. de White, El Sermón de la Montaña)
"Al hablar de la ley, dijo Jesús: "No he venido para abrogar, sino para cumplir". Aquí usó la palabra "cumplir" en el mismo sentido que cuando declaró a Juan el Bautista su propósito de "cumplir toda justicia", es decir, llenar la medida de lo requerido por la ley, dar un ejemplo de conformidad perfecta con la voluntad de Dios.
Su misión era "magnificar la ley y engrandecerla". Debía enseñar la espiritualidad de la ley, presentar sus principios de vasto alcance y explicar claramente su vigencia perpetua. La belleza divina del carácter de Cristo, de quien los hombres más nobles y más amables son tan sólo un pálido reflejo; de quien escribió Salomón, por el Espíritu de inspiración, que es el "señalado entre diez mil... y todo él codiciable"; de quien David, viéndolo en visión profética, dijo: "Más hermoso eres que los hijos de los hombres"; Jesús, la imagen de la persona del Padre, el esplendor de su gloria; el que fue abnegado Redentor en toda su peregrinación de amor en el mundo, era una representación viva del carácter de la ley de Dios. En su vida se manifestó el hecho de que el amor nacido en el cielo, los principios fundamentales de Cristo, sirven de base a las leyes de rectitud eterna. "Hasta que pasen el cielo y la tierra -dijo Jesús-, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido". Por: su propia obediencia a la ley, Jesús atestiguó su carácter inalterable y demostró que con su gracia puede obedecerla perfectamente todo hijo e hija de Adán.
En el monte declaró que ni la jota más insignificante desaparecería de la ley hasta que todo se hubiera cumplido, a saber: todas las cosas que afectan a la raza humana, todo lo que se refiere al plan de redención. No enseña que la ley haya de ser abrogada alguna vez, sino que, a fin de que nadie suponga que era su misión abrogar los preceptos de la ley, dirige el ojo al más lejano confín del horizonte del hombre y nos asegura que hasta que se llegue a ese punto, la ley conservará su autoridad. Mientras perduren los cielos y la tierra, los principios sagrados de la ley de Dios permanecerán. Su justicia, "como los montes de Dios", continuará, cual una fuente de bendición que envía arroyos para refrescar la tierra." (E. G. de White, El Sermón de la Montaña).
"Muchos maestros en religión aseveran que Cristo abolió la ley por su muerte, y que desde entonces los hombres se ven libres de sus exigencias. Algunos la representan como yugo enojoso, y en contraposición con la esclavitud de la ley, presentan la libertad de que se debe gozar bajo el Evangelio. Pero no es así como las profetas y los apóstoles consideraron la santa ley de Dios. David dice: "Y andaré con libertad, porque he buscado tus preceptos." (Salmo 119: 45, V.M.) El apóstol Santiago, que escribió después de la muerte de Cristo, habla del Decálogo como de la "ley real," y de la "ley perfecta, la ley de libertad." (Santiago 2: 8; 1: 25, V.M.) Y el vidente de Patmos, medio siglo después de la crucifixión, pronuncia una bendición sobre los "que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad." (Apocalipsis 22: 14.) El aserto de que Cristo abolió con su muerte la ley de su Padre no tiene fundamento. Si hubiese sido posible cambiar la ley o abolirla, entonces Cristo no habría tenido por qué morir para salvar al hombre de la penalidad del pecado. La muerte de Cristo, lejos de abolir la ley, prueba que es inmutable. El Hijo de Dios vino para engrandecer la ley, y hacerla honorable. (Isaías 42: 21.) El dijo: "No penséis que vine a invalidar la ley;" "hasta que pasen el cielo y la tierra, ni siquiera una jota ni un tilde pasará de la ley." (S. Mateo 5: 17, 18, V.M.) Y con respecto a sí mismo declara: "Me complazco en hacer tu voluntad, oh Dios mío, y tu ley está en medio de mi corazón." ( Salmo 40: 8, V.M.)
La ley de Dios, por su naturaleza misma, es inmutable. Es una revelación de la voluntad y del carácter de su Autor. Dios es amor, y su ley es amor. Sus dos grandes principios son el amor a Dios y al hombre. "El amor pues es el cumplimiento de la ley." (Romanos 13: 10, V.M.) El carácter de Dios es justicia y verdad; tal es la naturaleza de su ley. Dice el salmista: "Tu ley es la verdad;" "todos tus mandamientos son justos." (Salmo 119: 142, 172, V.M.) Y el apóstol Pablo declara: "La ley es santa, y el mandamiento, santo y justo y bueno." (Romanos 7: 12, V.M.) Semejante ley, expresión del pensamiento y de la voluntad de Dios, debe ser tan duradera como su Autor." (E. G. de White, Conflicto de los Siglos)
"No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas: no he venido para abrogar, sino a cumplir." Así refutó Jesús el cargo de los fariseos. Su misión en este mundo consistía en vindicar los sagrados derechos de aquella ley que ellos le acusaban de violar. Si la ley de Dios hubiese podido cambiarse o abrogarse, Cristo no habría necesitado sufrir las consecuencias de nuestra transgresión. El vino para explicar la relación de la ley con el hombre, e ilustrar sus preceptos por su propia vida de obediencia." (E. G. de White, El Deseado de Todas las Gentes)
¿GUARDARON LOS CRISTIANOS EL SÁBADO
DESPUÉS DE LA MUERTE DE CRISTO?
¿Cuál fue el ejemplo de los primeros cristianos en cuanto al sábado? Aunque frecuentemente se niega que los discípulos de Jesús guardaban el sábado, lo cierto es que la evidencia bíblica es concluyente al respecto. Los discípulos de Jesús si guardaban el sábado, aún después de la muerte de Cristo. Lucas 23:54-56 es muy claro en este sentido.
El libro de los Hechos de los Apóstoles también nos entrega valiosa información al respecto. En efecto, Hechos 15:21, deja ver claramente que más de 10 años después de la muerte de Cristo, los discípulos de Jesús aún reconocían al séptimo día como "sábado" o día de reposo.
Aunque hay quienes argumentan que los cristianos no acostumbraban reunirse o celebrar culto en sábado, es claro que Hechos 16:13-15 prueba lo contrario, a saber, que los cristianos guardaban el sábado y que se reunían en este día para adorar, orar y estudiar la Palabra de Dios.
Hechos 18:1-4, 11 prueba fehacientemente que el apóstol Pablo guardaba el sábado. El texto establece que el apóstol trabajaba todos los días fabricando tiendas para subsistir, no obstante, señala que los días sábados él no trabajaba sino que se le encontraba invariablemente en la sinagoga enseñando la Palabra de Dios. Lo anterior, no era una actitud circunstancial de Pablo, sino que el texto es claro en señalar que el apóstol hacía esto "todos los sábados" y que esto ocurrió no sólo por un circunstancial espacio de tiempo sino por espacio de "un año y seis meses".
El propio apóstol Pablo dio testimonio de sí mismo diciendo: "Ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada." (Hechos 25:8)
Es evidente que Pablo no pudiese haber declarado que en nada había pecado contra la ley de los judíos, los Diez Mandamientos, si en la práctica él no guardaba el sábado. Los judíos celosos de la ley, inmediatamente lo hubiesen acusado de transgresor del sábado para contradecirlo. No obstante, el santo apóstol mantuvo su afirmación sin ser contradicho. Este testimonio, del propio apóstol cristiano, deja ver que él sí guardaba el sábado y que la observancia del día de reposo era para él parte de su experiencia religiosa.
Hechos 22:12 también da testimonio de que los discípulos guardaban el sábado. En este caso Ananías, un varón piadoso de la Iglesia, es señalado como un hombre "conforme a la ley" y que "tenía buen testimonio de todos los judíos" que moraban en Damasco. Es incoherente pensar que Ananías fuese llamado "conforme a la ley" y que tuviese "buen testimonio de todos los judíos" si él en la práctica no observara el sábado. Es evidente que el texto trasluce la observancia sabática de Ananías y declara de él que era un buen hombre.
¿DEBEN LOS CRISTIANOS DE HOY GUARDAR
EL SÁBADO DE LOS DIEZ MANDAMIENTOS?
Por supuesto que sí. Los Diez Mandamientos son una ley eterna e imperecedera y por tanto están vigentes hoy en día para todos los seres humanos.
Aún más, el apóstol Santiago, escribiendo su epístola universal a la Iglesia, establece que la observancia del sábado, así como de todos los mandamientos de Dios, es requerida a los cristianos (Santiago 2:10-12).
En hecho, el libro del Apocalipsis deja ver que en el tiempo del fin, es decir nuestro tiempo, el día de hoy, los cristianos verdaderos se distinguirán claramente por su observancia de los mandamientos de Dios (Apocalipsis 12:17; 14:12).
¿SE OBSERVARÁ EL SÁBADO EN EL REINO DE DIOS?
La Biblia enseña claramente que el sábado será observado en el Reino de Dios. Los escritos de los profetas dejan ver que Dios hará nuevas todas las cosas y que el viejo mundo dejará de ser para dar paso a un mundo renovado donde reine eterna la felicidad. En este nuevo mundo, el Reino de Dios, el sábado será observado por los cristianos tan fielmente como lo hicieran durante toda su vida de fe estando aún en esta tierra (Isaías 66:22-23).
"Cuando se produzca ‘la restauración de todas las cosas, de la cual habló Dios por boca de sus santos profetas, que ha habido desde la antigüedad,’ el sábado de la creación, el día en que Cristo descansó en la tumba de José, será todavía un día de reposo y regocijo. El cielo y la tierra se unirán en alabanza mientras que ‘de sábado en sábado,’ las naciones de los salvos adorarán con gozo a Dios y al Cordero." (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 714)
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